Domingo, 31 de Mayo 2020

Enfrentan pandemia mil 500 personas en situación de calle en Guadalajara

Debido a la contingencia sanitaria por el COVID-19, la mayoría de los albergues de la ciudad redujeron sus servicios o cerraron, lo que afecta a los indigentes

Por: Siboney Flores

Las personas en situación de calle se quedaron con posibilidades reducidas de acceder a una comida, baño o refugio. EL INFORMADOR/F. Atilano

Las personas en situación de calle se quedaron con posibilidades reducidas de acceder a una comida, baño o refugio. EL INFORMADOR/F. Atilano

La contingencia sanitaria por el COVID-19 ha ocasionado que albergues que a su vez ofrecen servicio de comedor comunitario, reduzcan sus posibilidades de atención o tengan que permanecer cerrados, lo que implica que personas en situación de calle tengan menor oportunidad de acceder a una comida, baño o refugio.

De acuerdo con una estimación del DIF Guadalajara viven cerca de mil 500 personas en situación de calle. Tan sólo en la ciudad, el albergue Ángeles y Serafines con capacidad para 40 personas cerró sus puertas, el albergue Mesón de la Misericordia con capacidad para 30 personas de momento sólo ofrece comedor, el albergue San Juan Grande permanece activo para 30 personas que residen ahí, pero su comedor comunitario se canceló; los dos albergues CADIPSI del DIF, el de Las Palmas, en cuyas proximidades fueron instalados ocho baños públicos portátiles, y el Luis P. Verdía, permanecen abiertos.

EL INFORMADOR/F. Atilano

Uno de los afectados es Fernando, que a la una de la tarde recién despierta y está afuera de la estación Refugio del Tren Ligero. Toda la noche tuvo que mantenerse en vela porque los policías lo acechan por vivir en la calle. “Váyase a su casa” le dicen los policías, "¿a cuál?", se pregunta Fernando.

Fernando vive desde hace año y medio en la calle tras una disputa familiar. Para sostenerse lava automóviles en las cercanías del CUCSH, pero sin la apertura del Centro Universitario por la contingencia sanitaria no tiene trabajo. Tampoco puede acceder a los servicios de albergue que le permitían asearse y comer por una módica cantidad.

Él asistía al albergue San Juan Grande, pero debido a la emergencia sanitaria, el sitio sólo atiende a las personas que se encuentran dentro y cerró sus puertas de comedor comunitario.

No muy lejos de ahí, se encuentra el señor Roberto. Acostado en el asfalto y con un cubrebocas puesto, comenta que sí le da miedo enfermarse de COVID-19 y que “desde el inicio de la contingencia sanitaria, hay más gente en situación de calle, los echaron de sus casas”.

Más allá del dinero, Roberto se queja de las nulas capacidades que tienen para evitar el COVID-19. Dice que los baños públicos como el del Parque Morelos han permanecido cerrados y que por ende en los lugares que se refugia ha visto presencia de excrementos, también explica que para tomar agua debe acercarse a alguno de los bebederos ubicados a lo largo de Alcalde y de la Avenida Chapultepec, pero que “no todos sirven, por lo que es suerte encontrar agua en alguno”.

Al igual que ellos, está el señor Martín, quien sufre de diabetes y tiene una úlcera en el pie derecho. Martín vive a las afueras de Nuestra Señora de las Mercedes frente a la Presidencia Municipal de Guadalajara. Él no le tiene miedo al COVID-19, pero sí al hambre. Relata que en los últimos días la gente casi no ha salido y la gente que sale no le apoya con una moneda.

 

JM

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