Tras la detención de Nicolás Maduro, Donald Trump fue directo al definir el rumbo de su política hacia Venezuela: “Vamos a extraer una cantidad tremenda de riqueza del subsuelo de Venezuela. Nuestras grandes compañías invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera. Y esa riqueza irá al pueblo de Venezuela… y también a Estados Unidos como reembolso por los daños que ese país nos causó”. La frase sintetiza el eje del debate, según expertos: el petróleo es el motor central de la intervención.¿Por qué Venezuela? El país encabeza el ranking mundial de reservas probadas de crudo. De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo, concentra 304 mil millones de barriles, equivalentes al 19.4% del total global. Las reservas probadas son volúmenes de petróleo descubiertos y cuantificados en yacimientos subterráneos cuya extracción es técnica y económicamente viable bajo las condiciones actuales. Se distinguen de los recursos totales, que incluyen crudo existente pero no necesariamente rentable. En ese indicador clave, Venezuela supera con holgura a todos: posee casi siete veces más reservas que Estados Unidos, estimadas en unos 45 mil millones de barriles, y más de 50 veces las de México.La paradoja venezolana es que, pese a su abundancia, la producción se mantiene deprimida. En su mejor momento, el país bombeó 3.1 millones de barriles diarios, pero en 2025 promedió alrededor de 1.1 millones, afectado por el deterioro de infraestructura, la falta de inversión y las sanciones. Buena parte del crudo se concentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, un yacimiento de crudo pesado cuya extracción es más compleja y costosa, pero que sigue siendo la mayor reserva del planeta.En la lista de países con mayores reservas probadas siguen Arabia Saudita, Irán, Irak y Canadá. Sin embargo, ninguno alcanza la escala venezolana. De ahí que el plan anunciado por Trump contemple la entrada de grandes petroleras estadounidenses para “revitalizar” la industria, con nombres recurrentes como Chevron y ExxonMobil, compañías con experiencia en crudos complejos y proyectos de gran escala.Expertos coinciden en que la intervención prioriza el control de las reservas antes que la promoción democrática. Eduardo González (Tec de Monterrey) sostiene que la captura de Maduro constituye una violación al derecho internacional y responde al interés por asegurar el acceso al petróleo del país sudamericano. En la misma línea, Arturo Santa Cruz ( UdeG) advierte que el discurso del combate al narcotráfico funciona como narrativa para una estrategia de control regional, asociada al resurgimiento de la doctrina Monroe, bajo la premisa de “América para los americanos”.En contraste con las reservas, en producción petrolera lidera Estados Unidos. El país bombea 13.2 millones de barriles diarios, por encima de Rusia, Arabia Saudita, Canadá e Irak. Esa capacidad explica que el Gobierno de Trump produzca crudo 12 veces más que Venezuela. También ocho veces más que México.El sector petrolero venezolano fue nacionalizado en la década de 1970 con la creación de Petróleos de Venezuela, columna vertebral de la economía. En los años noventa, Caracas abrió el sector a la inversión extranjera para atraer tecnología y capital. Pero tras la llegada de Hugo Chávez en 1999, el Estado retomó el control mayoritario mediante empresas mixtas con firmas internacionales como Chevron, CNPC, ENI, Total y Rosneft. Históricamente, Estados Unidos fue el principal comprador del crudo venezolano, hasta que las sanciones desplazaron ese papel hacia China. En 2025, las exportaciones quedaron prácticamente paralizadas tras el bloqueo anunciado por Trump. Petróleos de Venezuela, no obstante, conserva activos estratégicos en el exterior, como la refinadora CITGO, aunque sigue a la baja en producción. EU va por reservas de petróleo antes que por la democracia