Rusia disparó cientos de drones y decenas de misiles contra Kiev y otras ciudades ucranianas durante la madrugada del miércoles, mató al menos a 23 civiles e hirió a 138, informaron las autoridades de la nación europea.El presidente ruso, Vladimir Putin, intensificó la campaña aérea de Moscú en las últimas semanas en un aparente intento de aprovechar la escasez de sistemas de defensa antiaérea de fabricación estadounidense en Ucrania y persuadir a los rusos de que Moscú está prevaleciendo en la guerra de cuatro años.Rusia lanzó 73 misiles y 656 drones contra Ucrania, según la fuerza aérea del país, con objetivos principales como Kiev, la ciudad central de Dnipro; así como otras metrópolis, entre ellas Poltava, Járkiv y Zaporiyia. Las fuerzas de defensa antiaérea ucranianas destruyeron y neutralizaron 40 misiles y 602 aviones no tripulados.Equipos de emergencia, que excavaron entre los restos de edificaciones derrumbadas, sacaron el cadáver de un niño de 3 años y los de una mujer y su hijo de 8 en Dnipro, una ciudad del centro de Ucrania, dijeron funcionarios.El ataque se prolongó hasta después del amanecer y el estruendo de las explosiones resonó en las ciudades. Las autoridades reportaron la muerte de 16 personas en Dnipro y de otras siete en Kiev.Los residentes de la capital llevaban días alistándose para otra ofensiva después de que Rusia advirtió que se avecinaba un ataque aéreo masivo e instó a los diplomáticos extranjeros a abandonar la capital ucraniana. Ninguno pareció atender el llamado y ninguna embajada reportó de inmediato daños el martes.Ante la situación, el presidente, Volodimir Zelenski, pidió más apoyo a Estados Unidos y a países europeos, describiendo el ataque masivo durante la madrugada como “una declaración explícita de Rusia: si Ucrania no está protegida de los misiles balísticos y otros ataques con misiles, esos ataques continuarán”.La escasez de defensas antiaéreas en Ucrania, en parte debido al agotamiento de las existencias estadounidenses por la guerra de Irán, ha hecho que los civiles sean especialmente vulnerables a misiles balísticos, aunque las defensas de Kiev detengan la mayoría de los drones de Moscú.AP Iryna Salikova, una residente en la ciudad de 37 años, pasó la noche acostada en una bañera para protegerse junto con su hija de 3 años, mientras las explosiones retumbaban en la ciudad.“Nuestra ventana se rompió. Un adoquín entró volando a la habitación de las niñas”, contó, aunque no resultaron heridas. “Gracias a Dios estamos vivas. Tuvimos suerte”.Pero no todos los ucranianos sienten que la suerte haya estado de su lado. Olena Dniprovska, de 65 años, y su esposo Yevhen, de 64, resultaron heridos en su apartamento en el distrito de Podilskyi de Kiev durante el ataque. “Salí al pasillo con el teléfono y, antes de entender qué pasó, todo me cayó en la cabeza, el vidrio, y la puerta salió volando”, relató Dniprovska, con sangre seca en el rostro y una venda alrededor de la barbilla. “Corrí en dirección a la puerta principal y empecé a llamar a mi esposo desde la habitación, pero él también había salido disparado por la onda expansiva”, narró entre lágrimas.“Ahora no tengo dónde vivir, el apartamento está completamente destruido, sin puertas, sin ventanas, sin balcón”, lamentó. El presidente ruso, Vladimir Putin, está ansioso por generar noticias positivas del conflicto que comenzó con una invasión rusa en febrero de 2022 de su vecino y no ha salido según lo planeado.Funcionarios y analistas occidentales dicen que los drones ucranianos están inmovilizando a las tropas enemigas en la línea del frente, estrangulando las líneas de suministro rusas en las regiones ocupadas de Ucrania y perturbando instalaciones petroleras en el interior de Rusia que proporcionan ingresos vitales para Moscú.Eso ha hecho que la guerra, a la que el Kremlin se refiere como una “operación militar especial”, sea más visible para la población rusa y aumente la presión sobre el mandatario ruso. CT