Miércoles, 21 de Enero 2026

Choque de trenes en España deja desgarradora historia de un chico que ayudó a salir a otro

La historia del joven se convirtió en símbolo de la solidaridad y valentía de un pueblo entero que asistió a los pasajeros atrapados

Por: El Informador

La madre explicó que tanto Julio como su amigo insistieron en trasladarse al sitio del siniestro para ayudar. ESPECIAL

La madre explicó que tanto Julio como su amigo insistieron en trasladarse al sitio del siniestro para ayudar. ESPECIAL

La tragedia ferroviaria ocurrida en España, que dejó al menos 43 personas fallecidas y 122 heridas tras la colisión de dos trenes Iryo y Alvia, paralizó la vida cotidiana del municipio cordobés de Adamuz, cuyos habitantes se volcaron de inmediato en el auxilio de las víctimas.

Entre ellos destacó Julio Rodríguez, un adolescente de 16 años que regresaba de pescar junto a su madre, Elisa Ayllón, y su amigo José, justo cuando comenzaron a llegar los primeros equipos de emergencia. Al conocer la magnitud del accidente, decidieron sumarse a las labores de ayuda. 

Menos de dos días después, tanto Julio como su madre recibieron el agradecimiento personal de los reyes Felipe VI y Letizia, en reconocimiento a su rápida intervención y apoyo en uno de los momentos más críticos. 

LEE: Suben a 43 las personas fallecidas en accidente ferroviario de España

La historia del joven se convirtió en símbolo de la solidaridad y valentía de un pueblo entero que asistió a los pasajeros atrapados, muchos de ellos aún en estado de shock e incapaces de abandonar los vagones por sí mismos. Julio relató que, al llegar al lugar, sintió que actuaba por puro instinto, concentrado únicamente en auxiliar a quienes lo necesitaban.

Su madre explicó que tanto Julio como su amigo insistieron en trasladarse al sitio del siniestro para ayudar, incluso utilizando su propio vehículo. Inicialmente se encontraron con uno de los trenes, pero un agente de la policía local, siguiendo el rastro de maletas con ayuda de una linterna, los condujo hasta el segundo convoy, un Alvia ubicado a unos 800 metros, en condiciones mucho más graves. 

Una vez ahí, se integraron espontáneamente a las tareas de rescate. Elisa tomó una camilla junto a personal sanitario para trasladar heridos, mientras Julio y su amigo colaboraban en la evacuación de pasajeros. 

Entre las primeras personas auxiliadas por la madre se encontraba una mujer con una herida en la cabeza y evidentes síntomas de mareo, a quien acompañó durante un trayecto de casi 45 minutos hasta una ambulancia, debido a lo accidentado del terreno. Horas después, supo con alivio que la mujer se encontraba fuera de peligro. 

     

Por su parte, Julio y José se enfocaron en ayudar a quienes aún podían moverse dentro del vagón del Alvia. El joven recordó que escuchaban gritos y llantos de personas que pedían ayuda, y que hicieron todo lo posible por sacarlas mientras llegaban los cuerpos especializados. Entre los momentos que más lo marcaron estuvo el auxilio a un niño de 10 años, visiblemente aterrorizado, a quien ayudaron a reencontrarse con su padre y otros familiares que viajaban con él. 

Julio explicó que recorrió varias veces el trayecto entre ambos trenes sin detenerse a pensar en el cansancio, impulsado únicamente por el deseo de ayudar. Aunque aún procesa lo vivido y las escenas difíciles que presenció, asegura que prefiere quedarse con la parte positiva: haber contribuido a salvar y reconfortar a otras personas, algo que, afirma, es motivo de profundo orgullo. 

EE

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones