Domingo, 14 de Agosto 2022

Tras 100 días, la guerra Rusia-Ucrania en cifras

Volodimir Zelenski señala que tras casi tres meses de batallas sólo han cedido 20% del territorio

Por: AP .

El Éjercito de Ucrania muestra equipo confiscado a Rusia como señal de la defensa de la nación. AFP

El Éjercito de Ucrania muestra equipo confiscado a Rusia como señal de la defensa de la nación. AFP

Cien días después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, la guerra ha lanzado al mundo una batería casi diaria de escenas desgarradoras: cadáveres de civiles en las calles de Bucha, el bombardeo de un teatro en Mariúpol o el caos en una estación de tren en Kramatorsk tras un ataque con misiles de Moscú.

Estas imágenes cuentan apenas una parte del panorama general del peor conflicto armado de Europa en décadas. A continuación, un vistazo a algunas cifras y estadísticas que, aunque fluctúan y a veces son inciertas, arrojan más luz sobre la muerte, la destrucción, los desplazamientos y las consecuencias económicas de una guerra que no tienen visos de terminar.

El costo humano

Nadie sabe realmente cuántos combatientes o civiles han perdido la vida, y las cifras ofrecidas por los funcionarios gubernamentales —que a veces se exageran o reducen por cuestiones de percepción pública— son casi imposibles de verificar.

Los funcionarios, las agencias de Naciones Unidas y otros que se encargan de la sombría tarea de contar los decesos no siempre tienen acceso a los lugares donde hubo muertos.

Por su parte, Moscú ha hecho pública información contada acerca de las bajas en sus filas y en las de sus aliados, pero no ofrece un conteo de víctimas civiles en las zonas que controla. En algunos lugares, como en Mariúpol, una ciudad asediada durante meses que podría registrar el mayor número de muertos de la guerra, las fuerzas del Kremlin han sido acusadas de tratar de encubrir los fallecimientos y de arrojar los cadáveres a fosas comunes, lo que enturbia el balance general.

Con todas estas consideraciones, “al menos decenas de miles” de civiles ucranianos han muerto hasta el momento, afirmó el presidente del país, Volodymyr Zelenskyy, el jueves en una intervención en el parlamento de Luxemburgo.

Solo en Mariúpol, las autoridades reportaron la muerte de más de 21 mil civiles. En Sievierodonetsk, una ciudad de la región oriental de Luhansk que se ha convertido en el último epicentro de la ofensiva rusa, se han registrado alrededor de mil 500 decesos, dijo su alcalde.

Estas estimaciones incluyen tanto a los muertos por ataques o soldados rusos como a quienes sucumbieron por efectos secundarios como el hambre y las enfermedades, debido al colapso del reparto de alimentos y de los servicios sanitarios.

Zelenskyy dijo esta semana que su país perdía entre 60 y 100 soldados en combate cada día y que cerca de 500 más resultaban heridos.

La última cifra oficial publicada por Rusia data del 25 de marzo, cuando un general dijo a medios estatales que mil 351 soldados habían muerto y tres mil 825 más resultaron heridos.

Observadores ucranianos y occidentales apuntaron que la cifra real es mucho más alta: Zelenskyy afirmó el jueves que en el bando ruso habían muerto más de 30 mil soldados, “más de los que la Unión Soviética perdió en 10 años de guerra en Afganistán”. A finales de abril, el gobierno de Gran Bretaña estimó las bajas rusas en 15 mil efectivos.

Rusia “sigue registrando víctimas mortales, pero (...) en menor número”, dijo el miércoles un funcionario occidental que habló sobre asuntos de inteligencia bajo condición de anonimato. Además, estimó que alrededor de 40 mil soldados rusos fueron heridos en combate.

En los enclaves separatistas respaldados por Moscú del este de Ucrania, las autoridades de Donetsk han reportado la muerte de más de mil 300 combatientes, con casi siete mil 500 heridos, además de 477 civiles muertos y dos mil 400 más heridos. En Luhansk, 29 civiles murieron y otros 60 sufrieron lesiones.

La devastación

Los incesantes bombardeos y ataques aéreos han reducido a escombros grandes zonas de muchas ciudades y pueblos ucranianos.

La comisión de derechos humanos del Parlamento de Ucrania afirmó que el ejército ruso ha destruido cerca de 38 mil edificios residenciales, lo que dejó a unas 220 mil personas sin hogar.

Casi mil 900 centros educativos, desde jardines de infantes a escuelas de primaria o universidades, han sufrido daños, y 180 de ellas quedaron totalmente inservibles.

Entre la infraestructura perdida hay 300 puentes para autos y 50 para trenes; 500 fábricas y casi 500 hospitales dañados, según las autoridades ucranianas.

La Organización Mundial de la Salud contabilizó 296 ataques a hospitales, ambulancias o personal sanitario en Ucrania en lo que va de año.

Escapar de casa

La agencia de Naciones Unidas para los derechos humanos, ACNUR, estima que unos 6,8 millones de personas se han visto obligadas a abandonar el país en algún momento durante el conflicto.

Pero desde la remisión de los combates en las inmediaciones de la capital, Kiev, y en otras zonas, y tras el traslado de las tropas rusas al este y al sur, alrededor de 2.2 millones de personas han regresado al país, agregó.

La Organización Internacional para las Migraciones, otra agencia de la ONU, estima que hasta el 23 de mayo había más de 7.1 millones de desplazados internos, es decir, que huyeron de sus hogares pero no del país. Un conteo anterior situaba la cifra en más de 8 millones.

Territorios conquistados

De acuerdo con las autoridades ucranianas, antes de la invasión de febrero, Rusia controlaba alrededor del 7% del territorio del país vecino, incluyendo la península de Crimea, que Moscú se anexionó en 2014, y las zonas controladas por los separatistas prorrusos en Donetsk y Luhansk. El jueves, Zelenskyy afirmó que las fuerzas rusas tienen ahora el 20% de la nación.

Aunque las líneas del frente cambian constantemente, esto supone que el Kremlin controla ahora unos 58 mil kilómetros cuadrados adicionales, una zona ligeramente más grande que Croacia y un poco más pequeña que el estado de Virginia Occidental.

Las consecuencias económicas en Rusia y Ucrania

Occidente ha respondido a la ofensiva rusa con una serie de sanciones, incluyendo en sectores clave como el gas y el petróleo, y Europa está empezando a desprenderse de su dependencia energética de Moscú.

Evgeny Gontmakher, director académico de European Dialogue, afirmó en un artículo esta semana que Rusia enfrenta actualmente más de cinco mil sanciones selectivas, más que cualquier otro país en el mundo. Se han congelado alrededor de 300 mil millones de dólares en reservas rusas de oro y divisas en Occidente, agregó apuntando que el tráfico aéreo del país pasó de 8.1 a 5.2 millones de pasajeros entre enero y marzo.

La Escuela de Economía de Kiev reportó que más de mil empresas “autosancionadas” han reducido sus operaciones en Rusia.

El índice bursátil ruso, el MOEX, ha perdido casi un cuarto de su valor desde justo antes de la invasión, y cerca de un 40% desde principios de año. Y el Banco Central Ruso afirmó la semana pasada que la inflación interanual alcanzó el 17.8% en abril.

Por su parte, Ucrania, reportó un fuerte revés económico: la guerra se ha llevado el 35% de su Producto Interno Bruto.

“Nuestras pérdidas directas superan hoy los 600 mil millones de dólares”, aseguró recientemente Andriy Yermak, jefe de la oficina de Zelenskyy.

El país, que es uno de los principales productores agrícolas del mundo, dice que no ha podido exportar alrededor de 22 millones de toneladas de grano. Culpa del retraso en los envíos a los bloqueos rusos o a la captura de puertos claves. Esta semana, Zelenskyy acusó al Kremlin de robar al menos medio millón de toneladas de grano durante la invasión.

Y en el resto del mundo

Las repercusiones del conflicto se han hecho sentir en todo el mundo: el precio de los productos básicos ha aumentado y la inflación, que en algunos lugares ya había subido antes de la invasión, se ha disparado.

El precio del crudo en Londres y Nueva York se incrementó entre un 20 y un 25%, lo que ha elevado el precio que pagan los consumidores por los combustibles y por una serie de productos derivados del petróleo.

Los países en desarrollo se están viendo especialmente afectados por el encarecimiento de los alimentos, de la gasolina y de la financiación, según el economista Richard Kozul-Wright, de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de la ONU.

El suministro de trigo se ha interrumpido en las naciones africanas, que en los años anteriores al conflicto importaban el 44% de su cereal desde Rusia y Ucrania. El Banco Africano de Desarrollo ha reportado un incremento del 45% en el precio continental del grano, lo que afecta a todo tipo de productos, desde el cuscús de Mauritania a las donas fritas que se venden en Congo.

 

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