Miércoles, 25 de Febrero 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Volver a cuál normalidad

Por: Salvador Camarena

Volver a cuál normalidad

Volver a cuál normalidad

En Jalisco las autoridades abogan por volver a la normalidad. Hablan como si el retorno de las rutinas estuviera a la vuelta de la esquina. ¿Cuál normalidad es la que añora el gobierno estatal, ésa que sin duda también se promueve desde la administración federal?

El problema es que desde el domingo el discurso oficial contrasta con la realidad. Comencemos con un ejemplo no tan “grave”.

A las 12:47 pm del 22 de febrero, el Gabinete de Seguridad publicó en “X” lo siguiente: “Los aeropuertos de Jalisco operan con normalidad. Los pasajeros están tomando sus vuelos conforme a lo programado y no se registra ningún evento relevante en las instalaciones”.

Para cuando ese mensaje fue publicado, en Jalisco llevaban dos horas circulando videos de la carretera a Chapala, vía de acceso y salida de la terminal aérea, bloqueada por la reacción de fuego de los narcotraficantes. Es imposible que el gobierno federal ignorara el bloqueo y/o los videos.

Lo que vino enseguida fue la cancelación de vuelos en el Miguel Hidalgo, que siguió buena parte del lunes, aunque en la mañanera de antier se insistía en que solo en el aeropuerto de Vallarta “algunos vuelos de manera preventiva” fueron cancelados “por las propias aerolíneas”.

La realidad es que lo que se vivió en las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara un día después del operativo contra el Mencho fue una urbe de seis millones de personas paralizada. Actividades al mínimo en fábricas y comercios. Transporte diezmado. Y eso afectó mucho al aeropuerto.

Y hasta ayer martes bastantes de quienes se quedaron varados en Jalisco o fuera del estado pudieron retomar viajes que tenían previstos para el domingo. La espera habrá valido la pena si fue a costa de evitar el riesgo de quedar en el fuego cruzado. La duda es si tal peligro ya pasó.

El tsunami de videos del centenar de bloqueos en Jalisco fue una muestra de la capacidad de reacción del cártel golpeado con la muerte de su líder. Ese desplante logístico, esa demostración de dominio territorial, eso no entró en agonía el domingo. Esa era la normalidad antes del 22 de febrero.

Así que la pregunta obligada es a cuál normalidad queremos volver. O, mejor dicho, construir. Porque no hay aquí espacio para la mentirosa nostalgia: Jalisco lleva décadas de convivencia con narcos, unos más poderosos y sanguinarios que otros, todos igual de corruptores.

La normalidad incluía, entre otras cosas, el asesinato del presidente municipal de Uruapan en noviembre. ¿Que eso no está en Jalisco? O sea, ¿vamos a pensar en divisiones territoriales que a un delincuente no le dicen nada? Esa normalidad imponía o quitaba alcaldes en varios estados.

En la central camionera de la ZMG o en ranchos como el Izaguirre en Teuchitlán, que va para un año sin luz en cuanto a justicia y verdad, la pista de jóvenes en búsqueda de trabajo se perdía sin remedio: el hoyo negro que devora la juventud en Jalisco es lo normal. ¿Eso añoramos?

Detuvieron un mes atrás al alcalde de Tequila y a sus principales colaboradores. Desde hace tiempo se hablaba de sus malos pasos. Ahora está acusado de nexos con el grupo de Oseguera. Pero lo sustituyó quien festejaba con narcocorridos al Mencho. Todo bien normal. Y eso sigue.

El domingo, como parte de la reacción criminal, hubo algo no normal. Casi treinta elementos de la Guardia Nacional y el Ejército perdieron la vida. No hay que perder de vista ese alto costo para las fuerzas del orden. No hay que normalizar que mueran quienes defienden a la sociedad.

Y al mismo tiempo, hay que demandar a los gobiernos ser tratados como adultos, es decir, como ciudadanos con derechos: que no digan que la circulación ya era normal la mañana del martes en las carreteras de Jalisco cuando seguían sin ser retirados múltiples vehículos.

Parte de la normalidad de antes era minimizar desde los gobiernos la deuda con las familias de los desaparecidos: en Jalisco, para empezar, suman más de quince mil. El golpe al cártel Nueva Generación obliga a abrir un proceso en búsqueda de verdad y justicia para esas víctimas.

En muchos poblados de Jalisco y estados vecinos desde el domingo la duda es si la caída del narcotraficante capturado en Tapalpa será aprovechada por los gobiernos para liberarlos de la extorsión, para crear una nueva normalidad sin el yugo de ése u otro grupo o subgrupo.

Si se desperdicia esta coyuntura eludiendo la obligación de sanear y fortalecer policías y fiscalías, si se renuncia a depurar alcaldías para arrebatar al cártel posiciones, entonces sí, en cosa de nada volveremos a la normalidad que nos condena a ser presas de extorsión y narcobloqueos.

sal.camarena.r@gmail.com

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones