Ayer martes, durante la conferencia matutina, la Presidenta Claudia Sheinbaum informa que los 7 bloqueos carreteros, en diferentes entidades del país -provocados por la muerte de “El Mencho”-, han sido retirados, y a las 12 del día en Radio Metrópoli de Notisistema, se escucha al gobernador del estado, Pablo Lemus, decir que el Código Rojo se levanta en Jalisco, pero que la mesa de seguridad interinstitucional -que es la coordinación federal, estatal y municipal- continuará en sesión permanente. Sin embargo, por versiones de familiares que estaban viajando por la carretera a México, a esas horas todavía había algunos bloqueos en tramos carreteros en Jalisco, Michoacán y Guanajuato, mientras que en el sur de nuestra entidad algunas zonas continuaban con alteraciones en sus vías de comunicación.Muchas veces, dentro de la convulsión por los acontecimientos, las autoridades tratan de tranquilizar a la población con posicionamientos de un “falso optimismo” que no están apegados a la realidad. Ayer, la Presidenta dijo que los visitantes que acudan a Guadalajara a los partidos del Mundial de Futbol tienen “Todas las garantías, ningún riesgo” (?), mientras que la Federación Portuguesa de Futbol daba a conocer un comunicado, en donde expresaba su preocupación por la situación que se vive en México después de la muerte del narcotraficante más importante del mundo y hacían del conocimiento que estaban evaluando el viaje de su selección para el partido amistoso contra la selección mexicana en el estadio Azteca el 28 de marzo; además, aunque no se haya oficializado, seguramente la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), deberá estar observando y analizando con mucho detalle lo que sucede en Jalisco -y en nuestro país-, cuando estamos “a la vuelta de la esquina” para la justa mundialista, y no nos extrañe que se pudiera tomar una decisión que nos deje sin el evento en casa.Las autoridades federales y estatales deben estar conscientes de la situación por la que atravesamos ante los acontecimientos en que estamos envueltos, que ellos no han provocado, pero que les toca lidiar y enfrentar, pero sin alejarse de la realidad, que no nos puede gustar, pero a la que tenemos que apoquinar. Y menos podemos dar “Todas las garantías” ni asegurar que no hay “... ningún riesgo”, cuando el problema tiene años fuera de control y no es nada fácil de arreglar.Usted, ¿qué opina?