Lunes, 07 de Septiembre 2026

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Espionaje en la Condesa

Por: Raymundo Riva Palacio

Espionaje en la Condesa

Espionaje en la Condesa

La cena que tuvieron Andrés y Gonzalo López Beltrán con tres amigos y socios en un restaurante de la Ciudad de México el 24 de agosto, si alcanzan a descifrar lo que sucedió, debe tenerlos muy nerviosos. No está en lo que ya se vio del video y sus interpretaciones, sino lo que está a la vista, pero de lo que ni el Gobierno ni la 4T quieren hablar: ¿quién los grabó? ¿Y por qué filtraron la grabación, sin audio? Una más: si probablemente no era la primera en que los grababan, ¿Por qué seleccionaron esta cena donde se encontraba el importante empresario tequilero Juan Domingo Beckman? 

Héctor de Mauleón, el periodista que difundió el video y escribió una crónica de lo sucedido, dijo que fueron cinco horas de grabación de la mesa donde cenaban, pero además, por lo que escribió, tuvo información sobre los comportamientos de Andy -como lo mucho que fumó-, o las horas en las que se fue su hermano Gonzalo, y hasta qué hora se retiró él, que parecen aspectos superficiales pero que revelan un trabajo profesional de seguimiento. 

Esta es la importancia no del video en sí mismo, sino que sus autores hayan decidido hacerlo público. Una encerrona en una cena con viejos amigos en la Colonia Condesa no dice nada ni tiene nada de malo, pero adquirió una relevancia extraordinaria, por la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra Andy, que tiene una investigación abierta en Estados Unidos por contrabando fiscal y operaciones presuntamente ilegales dentro del sistema financiero de ese país. La nueva defensa que hizo de él la Presidenta Claudia Sheinbaum este fin de semana, subraya que este tema es imparable. 

¿Quién los grabó?

La autoría de la grabación del video es lo fundamental, por su diseño e intención política. Se puede argumentar, tomando como punto de partida, que la grabación se realizó desde un vehículo estacionado antes de que hubieran llegado al restaurante, por la ubicación para colocar la cámara, justo enfrente del local. Al menos una decena de guardaespaldas debieron haber estado afuera -los de los juniors son militares-, por lo que si el vehículo hubiera llegado posteriormente a ellos, habrían visto con sospecha que nadie se bajara de él durante tantas horas. Esto apunta a otro elemento fuera del video: la intercepción de llamadas de los hijos de López Obrador. 

Al menos en Estados Unidos hay “decenas” de llamadas entre Andy y todo su entorno dentro de territorio estadounidense, particularmente entre teléfonos en Houston -donde tenía una oficina para sus negocios-, Nueva York y Bel Air, la zona donde viven varias de las grandes estrellas de Hollywood, en la costa del Sur de California. Las llamadas fueron autorizadas por un juez, por lo que están judicializadas y pueden formar parte de un juicio. Esto no significa que la grabación en el restaurante hecha por agentes estadounidenses, pero no existe ninguna información o evidencia, hasta ahora, que haya sido una operación del Centro Nacional de Inteligencia como las fotografías que le tomaron en Tokio -con apoyo japonés y estadounidense-, o la de las otras figuras de Morena en hoteles europeos de lujo.

En cualquier caso, el posicionamiento de quien grabó se dio previamente a su llegada, y quizás, por intercepciones ilegales, también estaban confiados en que se sentarían en la misma mesa que, probablemente, han escogido con anterioridad. El restaurante se prestó a sus horarios -quedó abierto a deshoras solo para ellos-, como narró De Mauleón, lo que sucede porque conocen a los comensales y pagan por ese servicio extraordinario.

La cámara estaba fija, aunque llegaban a manipularla para mostrar a los comensales, y fue colocada bajo un camuflaje -el vehículo- al otro lado de la acera. Quien lo hizo esperó las cinco horas de la encerrona y fue tomando datos de lo que veía, algunos de cuales terminaron en la libreta de De Mauleón. No fue un trabajo de improvisados, ni un equipo de amateurs. Fue un trabajo de inteligencia, por lo que se puede conjeturar, y aunque el video fue proporcionado al periodista sin audio, el sonido debe existir, pero fue dejado para otra ocasión. Nadie hasta ahora, ha intentado una lectura de labios que terminen en la opinión pública, pero eso no es tan importante como lo que platicaron en esa encerrona, registrado con alta probabilidad por quienes los grabaron.

¿Por qué filtraron la grabación sin audio?

La respuesta parece bastante clara. Quienes lo ordenaron no pretendieron mostrar actividades ilícitas o conspiraciones políticas o criminales, sino aprovechar el contexto en lo que se dio la cena -el viernes pasado publiqué en este espacio el contexto que había en ese momento- para hacer de un video inocuo en su primer plano, un escándalo nacional. No hubo interés de sentar en el banquillo de los acusados a los juniors, sino que parece un mensaje nítido: los estamos siguiendo; los tenemos en la mira; son nuestros. En cualquier momento que quieran los autores intelectuales, les jalan la cobija.

Una cena de los juniors con sus cuates colocó como relevante en la opinión pública que bebieron un buen vino -quién sabe cuántas botellas-, cuyo costo unitario supera los 15 mil pesos. Se abrió una discusión ética, por la contradicción con el maltrecho postulado de su padre sobre la “austeridad republicana”, que incurre solamente en el delito moral, que no está sancionado por la ley. Pero dejarlos exhibidos tiene ramificaciones de otra índole. 

Por ejemplo, haber desnudado a Beckman, CEO de Tequila Cuervo, la empresa que denunció al alcalde de Tequila, Diego Rivera, que estaba al servicio del Cártel Nueva Generación, la organización criminal con la que existen presuntos enlaces indirectos con los hermanos López en las investigaciones estadounidenses, no debe haber gustado a los accionistas de la multinacional, al quedar expuesto a posibles acciones legales en ese país. 

La grabación de la cena entra en la lógica de una operación psicológica, que sí han emprendido las agencias estadounidenses desde hace varias semanas en contra del ex presidente López Obrador, que tiene en sus hijos su punto más débil. López Obrador debe ser quien más molesto está por el descuido de los juniors en un momento tan delicado para él, no solo por lo que significa para su discurso de austeridad, sino por lo que abona al caso criminal que el Departamento de Justicia de Estados Unidos construye contra él y su familia.

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