Parece que Jalisco sigue ganando y que, en Palacio Nacional, ya hasta le apartaron lugar. La buena relación entre Pablo Lemus y Claudia Sheinbaum quedó más que evidente: para recibir a la Presidenta en Guadalajara, el gobernador hasta llevó a Cuquita, la esposa de Vicente Fernández. Si eso no es diplomacia de alto nivel, que alguien explique qué lo es.Y mientras algunos siguen esperando audiencia, Jalisco ya está haciendo fila para el tren. Sheinbaum anunció que en 2027 comenzarán las obras del tramo León-Guadalajara del tren de pasajeros que conectará con la Ciudad de México. Una alternativa para viajeros.Pero la lista de regalos no terminó ahí: ampliación del libramiento de Lagos de Moreno, puente Amado Nervo, modernización del puerto de Vallarta, plantas de tratamiento, hospital regional del ISSSTE, preparatorias y hasta una central eléctrica de ciclo combinado fueron otros proyectos que vienen para Jalisco, de acuerdo con la Presidenta.Así que, por lo visto, Jalisco sí trae boleto. *** Ni para saludar a la Presidenta. En la visita de Claudia Sheinbaum a Jalisco por su segundo informe de Gobierno, nos cuentan que muchos -más bien, todos- se quedaron con las ganas de pedir apoyo, perdón, de saludar a la Presidenta y, de paso, presumir músculo político. ¡No dejaron entrar a nadie en privado!Ni para recibirla, ni para despedirla. La puerta estuvo más cerrada que la agenda presidencial.Así que los suspirantes, operadores, dirigentes y demás tuvieron que conformarse con lo mismo que el ciudadano de a pie: escuchar el discurso de Sheinbaum y aplaudir desde lejos.Nada de fotos, abrazos ni el clásico “Presidenta, aquí estamos”. Esta vez no hubo pasarela política. *** Por cierto, en el informe de Claudia Sheinbaum en Jalisco hubo un invitado que nunca llegó al templete: el tema de los desaparecidos. Y eso que madres buscadoras estuvieron ahí para recordarlo.Nos dicen que la Presidenta prefirió no tocar el asunto y, en cambio, presumió la disminución de homicidios en Jalisco. Un dato que, sin duda, luce bien en el discurso, pero que deja una pregunta incómoda: ¿Y los desaparecidos, para cuándo?Porque las madres buscadoras no necesitan cifras ni discursos. Exigen respuestas, investigación y resultados.Así que mientras el informe presumía avances en seguridad, quedó flotando una realidad que no cabe en las gráficas.