El matrimonio no siempre nace del amor romántico, a veces surge de acuerdos por estrategia y conveniencia. Así se originaron las parejas o matrimonios lavanda. El término comenzó a utilizarse en el siglo pasado entre la comunidad LGBTQ+, cuando se concertaban matrimonios con personas de distinto sexo para ocultar la orientación de uno o ambos cónyuges.En un entorno hostil y de discriminación, el matrimonio como “fachada” convencional se convirtió en un pacto de supervivencia; solía ser frecuente para proteger una carrera profesional, mantener una imagen pública o posición social, y cada integrante ser aceptado socialmente.El concepto fue evolucionando hasta hoy, que un matrimonio lavanda moderno se ha convertido en una alternativa de relación también para las personas heterosexuales. Algo así como dos buenos amigos que deciden casarse para vivir juntos, pero sin el amor romántico ni la interacción erótica o sexual. Un concepto que va ganando notoriedad, principalmente en la llamada Generación Z o Centennials, aquellas personas nacidas entre los 90 y la década del 2010.En plataformas como TikTok, videos con el hashtag #matrimoniolavanda muestran jóvenes buscando “socios de vida” para formar un hogar y compartir gastos, sin depender del romance tradicional. Hay quienes lo llamarían farsa, pero en realidad es una convivencia por acuerdo: la pareja es reconocida legalmente, existe apoyo económico y colaboración mutua, se cimienta en un proyecto de vida en común, solo sin que el romance tradicional sea un componente central.Este fenómeno tendría cierta similitud con la figura legal de Sociedad de Convivencia, que fue establecida en la Ciudad de México; un acto jurídico entre dos personas mayores de edad, del mismo o distinto sexo, que formalizan un “hogar común”, con ayuda mutua y permanencia, que ofrece derechos sucesorios, alimentarios y de tutela, similares al concubinato.En un entorno donde menos parejas deciden casarse y uno de cada tres matrimonios termina en divorcio, la pareja lavanda ha ido convirtiéndose en modelo alternativo (no tradicional) de unión. Por estrategia o conveniencia, es reflejo de cómo se concibe el compromiso, la convivencia y expectativas de las relaciones afectivas clásicas.Históricamente el matrimonio se concebía bajo la creencia de que debía contener siempre un tanto de romance, pasión y procreación. Pero el sentido de la pareja va transformándose. Hoy, las distintas generaciones buscan significados propios en las relaciones humanas, eso implica distintas formas de construir familia y comunidad. Es adaptarse a un mundo cambiante. Viejos paradigmas continúan resquebrajándose. Nuevas formas de convivir se abren paso.