Miércoles, 03 de Junio 2026

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Moody’s exhibe la economía de la 4T

Por: Israel Macías López

Moody’s exhibe la economía de la 4T

Moody’s exhibe la economía de la 4T

López Obrador como candidato, nunca tuvo en realidad un programa económico para el país. Todas sus campañas a la presidencia se basaban en criticar la situación del país y nada más. Además de quejarse del FOBAPROA o del TLC, nunca presentó un verdadero programa económico propio.

Esa falta de un plan económico quedó en evidencia durante su gobierno. Prácticamente desmanteló algunas de las bases del modelo económico mexicano, como los organismos autónomos especializados (como la Comisión Federal de Competencia Económica o la Comisión Federal de Telecomunicaciones) o la desaparición del organismo que procuraba la transparencia de la información pública (INAI).

Lo de López Obrador en realidad siempre fue un proyecto centrado en lo político y en la concentración del poder. Para lo que utilizó sin restricciones el presupuesto público federal, el dinero en los fideicomisos que había, hasta los fondos para la estabilización de los ingresos públicos formado con los ingresos excedentes de años pasados.

López Obrador dispuso de todo el dinero que encontró y lo gastó sin miramientos. Principalmente en dos rubros: programas sociales de reparto directo de dinero a la población sin criterio alguno y obras públicas de alto impacto mediático, aunque nula viabilidad o rentabilidad económica o social, como la Refinería de Dos Bocas, el desastroso Tren Maya, el AIFA o el quebrado Pemex.

Regalar dinero y aprobar megaproyectos le permitió a AMLO generar la impresión de que la economía mexicana efectivamente iba por mejor camino. Sin embargo, las cifras económicas no tardaron en llegar y en revelar lo hueca que estaba la visión económica de la 4T.

Al final, cuando a López Obrador se le acabaron los recursos disponibles, decidió echar mano del endeudamiento para mantener su ilusión de gastar sin hacer una reforma fiscal. Por eso vemos que el endeudamiento público se desborda en la segunda mitad del gobierno. 

Hoy, a más de 7 años de esta política económica de incrementar el gasto en repartir dinero y en proyectos fallidos nos han traído hasta este escenario: Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, apenas un escalón por encima del grado especulativo. Esto es el reflejo del debilitamiento sostenido en la fortaleza fiscal que se aceleró en 2024 y que, según las proyecciones, persistirá ante la incapacidad del gobierno para estabilizar su deuda en un entorno de bajo crecimiento.

Sheinbaum y su gobierno han permitido que el déficit fiscal se mantenga elevado, situándose en un 5% del PIB en 2025 cuando se incluye el apoyo a Pemex, una cifra que apenas bajó respecto al 5.3% de 2024. Como resultado directo, la deuda bruta del gobierno saltó del 39.8% en 2023 al 49.3% en 2025, con una trayectoria preocupante que apunta a alcanzar el 55% del PIB para 2028. Este nivel de endeudamiento nos acerca peligrosamente a la mediana de los países con calificación baja (58%), pero con una capacidad de respuesta mucho más limitada.

Hoy, México destina aproximadamente el 17% de sus ingresos solo al pago de intereses, un nivel que limita drásticamente el margen para absorber choques económicos externos.

Y para empeorar las cosas, la economía simplemente no camina. El pronóstico de crecimiento está en menos del 1% para 2026. Esta parálisis es el resultado de cuellos de botella estructurales que el gobierno no ha logrado resolver: la escasez de energía y agua, la inseguridad rampante y la incertidumbre política generada por reformas institucionales, como la reforma judicial, que han frenado la inversión privada.

Finalmente, la calificadora lanza una advertencia sobre la pérdida de credibilidad institucional. El gobierno ha incumplido repetidamente sus propias reglas y metas fiscales desde 2023, priorizando el gasto social y el rescate de Pemex por encima de la disciplina presupuestaria.

Sobre aviso no hay engaño: si los déficits se mantienen por encima de lo previsto o si la deuda sigue subiendo sin control, México perderá el grado de inversión de su deuda pública y arrastrará consigo al tipo de cambio, a la tasa de interés y a la salud financiera de todas las empresas con base en México.

Y esa acabará siendo la verdadera herencia económica que le dejará a México la 4T.

Israel Macías López. Economista, Profesor en la Universidad Panamericana en Guadalajara.

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