Desde hace casi un siglo, Uruguay 1930, la Selección de futbol en México ha asistido a 18 mundiales de esa disciplina y nunca ha sido campeón de este deporte, como han soñado millones de mexicanos en estas diez décadas.Pero en apenas dos décadas, desde 2007 a la fecha, México ya es campeón en desaparecidos de todo el mundo. Hasta el día de ayer había 134 mil 953 personas desaparecidas y no localizadas, según el registro oficial manejado por la Secretaría de Gobernación. Después de México se encuentra Siria que tiene 130 mil personas desaparecidas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (International Commission on Missing Persons, ICMP). Pero recuerde que Siria ha atravesado por una guerra civil y por invasiones de potencias mundiales. Por eso no es de extrañar que las madres, familias y colectivos que buscan a sus desaparecidos tuvieran como una de sus principales consignas “México, campeón en desaparición” en la manifestación en la que intentaron llegar lo más cerca que pudieran del Estadio Azteca, que fue sede de la inauguración del Mundial de Futbol 2026 que se inauguró el jueves en la Ciudad de México. Las familias y los colectivos organizados que buscan a sus desaparecidos, estuvieron lejos de acercarse al estadio, pues un impresionante operativo de granaderos, y otras fuerzas de seguridad se los impidieron, en algunos casos por la fuerza e incluso con unos 17 detenidos. Y tienen la razón con esa consigna. México padece una grave crisis de desaparición de personas que no se ha podido detener. No se trata de un asunto partidista, como muchos de la política profesional lo tratan de hacer ver. La crisis no nació con Morena, sino con la fallida estrategia de seguridad arrancada en el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa, y aumentada en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto. En los gobiernos de la Cuarta Transformación, la crisis por desaparición de personas se ha agravado, sería una necesidad no reconocerlo. Tanto en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como en el de Claudia Sheinbaum Pardo, se ha reiterado que en sus administraciones ya no ocurren desapariciones forzadas, lo cual no es cierto. Si bien no se ordenan desde presidencia, múltiples agentes del Estado mexicano siguen cometiendo desapariciones forzadas en el país. Aunque la mayor parte de estas ausencias forzadas sean cometidas por particulares (como las define la ley) es decir por la delincuencia organizada, lo cierto es que este crimen de lesa humanidad sigue creciendo y se ha convertido en el principal problema social y político de México.Por eso esta crisis se ha convertido en una de las principales protestas sociales del país y por eso tenía que estallar el tema de los desaparecidos en la mal llamada “fiesta del Mundial” y ha empezado a ser vista por la prensa de todo el mundo. Medios internacionales han empezado a reportar las acciones de los colectivos de búsqueda, a recoger los testimonios de madres que tienen años buscando a sus hijos, a escuchar los reclamos de la falta de recursos o el desempeño negligente y burocrático de las dependencias de gobierno encargadas de buscar e identificar a las personas desaparecidas.Por eso la consigna gritada por las madres buscadoras, “México, campeón en desaparición” es una consigna que ya es vista y recordada en buena parte del mundo. Junto a esta consigna, las madres gritaron otras el pasado jueves día de la inauguración mundialista, como “¿La pelota vuelve a casa y nuestros desaparecidos cuándo?”, “Gobierno omiso, regresa a nuestros hijos”, “Con las buscadoras hasta la final“ y “La sangre del país no se limpia con pintura”. Son consignas todas legítimas y pertinentes que revelan la frustración al ver un gobierno que ha gastado al menos 4 mil 500 millones de pesos para satisfacer las exigencias de la FIFA y tratar de presentar un país en orden y en paz y que intenta esconder los graves problemas como las desapariciones. Así lo dijo el jueves en la protesta de las familias buscadoras, Yoltzi Martínez, quien busca desde 2010 a su hermana Yatzil, desaparecida en Acapulco: “Todo el dinero que se invierte para pintar, hacer ajolotes, embellecer la ciudad para el Mundial. Toda esta seguridad que tenemos aquí detrás, todo ese recurso económico, material y humano debería de estar enfocado para la localización de las personas desaparecidas”, reclamó Yoltzi (EL INFORMADOR de 11 junio de 2026). Pero en lugar de entender las demandas de las familias buscadoras, desde el poder se les descalifica y revictimiza. La Presidenta sugirió que las protestas en torno al Mundial eran alentadas por ciertos intereses ligados a la derecha radical, y la secretaria de Gobernación, dijo que se investiga a colectivos de Jalisco (Luz de Esperanza) porque aparentemente habían sido financiados para acudir a protestar a la Ciudad de México, descalificando las capacidades de organización y auto financiación que tiene este colectivo. Por eso ayer viernes decenas de colectivos reprobaron este intento de criminalización. En un comunicado firmado por Luz de Esperanza, Cepad y otras diez organizaciones del país, sostienen: “Insinuar, desde la más alta autoridad, que una movilización de familias buscadoras pudo ser orquestada con fines distintos a los que ellas mismas declaran, constituye un acto de estigmatización pública. Desviar el debate hacia el financiamiento de los autobuses, en lugar de reconocer la crisis de 134 mil desapariciones, es una estrategia que deslegitima la lucha de miles de familias en todo el país”. En el actual contexto de protesta frente al Mundial, el Estado sigue fallando a las familias buscadoras de todo el país mientras el mundo atestigua que México es campeón en desapariciones.