En Guadalajara ocurrió algo que en política municipal debería considerarse una especie en peligro de extinción: 331 Consejos Sociales se pusieron de acuerdo y tomaron protesta. Vero Delgadillo encabezó en el Teatro Diana la formalización de estos órganos vecinales que estarán distribuidos en las 11 comunidades del municipio.La idea es que sean “la voz, los ojos y los oídos” de las colonias ante el Gobierno municipal. Suena bien, porque ojos ya hacen falta para ver los baches, oídos para escuchar los reclamos y voz para recordarle al Ayuntamiento lo que prometió.Ahora viene la parte interesante: que los Consejos Sociales no se conviertan en 331 buzones de quejas. La verdadera participación ciudadana empieza cuando las autoridades escuchan, pero sobre todo cuando responden. *** Nos cuentan que todavía existen los milagros políticos. La propuesta del regidor morenista Alberto Fernando Martínez Gutiérrez para crear un observatorio que transparente y vigile los pagos y convenios de Tlajomulco con el SIAPA cayó tan bien que, por única vez, nadie sacó el manual de cómo llevarle la contra al vecino.El alcalde Gerardo Quirino Velázquez no solo respaldó la idea, sino que propuso sumar a todas las fracciones políticas y a las áreas técnicas del Ayuntamiento. Y, como si fuera poco, el pleno avaló sin pleito el primer pago de 10 millones de pesos al organismo. Así, MC, Morena y compañía encontraron una ruta común: pagar la deuda, vigilar el dinero y dejar las cuentas claras. ¡Eso se llama coordinación! *** En Morena ya descubrieron que los elogios también sirven para inaugurar plenarias. En San Lázaro, Ricardo Monreal se desvivió en reconocimientos para Marcelo Ebrard por su papel en la negociación del T-MEC, mientras en el Senado, Rosa Icela Rodríguez dio el banderazo al cónclave guinda, eso sí, a puerta cerrada, no vaya a ser que tanta unidad se les vaya a escapar por alguna rendija.Ebrard salió bien librado y hasta con porras, algo que en Morena nunca está de más, particularmente cuando se acerca el momento de repartir candidaturas y posiciones. Porque una cosa es reconocer el trabajo del secretario de Economía y otra muy distinta es que los aplausos sean gratis.Por lo pronto, todos felices, disciplinados y muy morenistas. Ya veremos cuánto dura la armonía cuando llegue la hora de repartir el pastel.