Hay industrias que viven condenadas a la invisibilidad porque trabajan en la zona donde la sociedad prefiere no detener la mirada. Todo lo que tiene que ver con residuos pertenece a ese mundo. Mientras funcione, nadie pregunta. Nadie quiere saber demasiado sobre el camino que siguen los desechos. Solo queremos que desaparezcan, y cuanto antes, mejor. Que alguien llegue, se los lleve y nos permita seguir con la ficción de que la basura solo necesita sacarse y ser llevada por el camión para que deje de existir. Bueno fuera…El trabajo de Saniglobal parte justamente de ahí. La empresa nació en 2001 y este año cumple veinticinco años de trayectoria. Empezó ofreciendo renta de baños portátiles para obras, eventos y conciertos, pero con el tiempo fue ampliando su radio de acción hasta transformar su servicio en algo más completo. No solo recolecta residuos, se atrevió a parar y mirarlos, mientras que los demás probablemente habrían encontrado otro lugar donde tirarlos. Se responsabiliza por ellos hasta el final del trayecto, que es justo la parte que casi nadie quiere asumir.Una cosa es retirar lodos, aguas residuales, residuos sanitarios, materia proveniente de trampas de grasa, fosas sépticas, drenajes o procesos industriales. Otra muy distinta es reconocer que el trabajo no termina ahí. México se ha hecho la mala fama de evadir los problemas o trasladarlos de un lugar a otro, y hay algo muy admirable en una empresa que insiste en nadar a contracorriente. Resolver un problema urbano implica infraestructura, inversión y tecnología, entre otras cosas; y una cierta disciplina moral para tratar el residuo como lo que en realidad es: una responsabilidad concreta que nos incumbe a todos.Durante periodos semestrales, Saniglobal maneja alrededor de 47,000 toneladas de residuos, y en sus plantas procesan de manera directa más de 24,000 toneladas y metros cúbicos. Es impresionante, son volúmenes que nos enfrentan a la difícil realidad de que generamos muchísimo más de lo que imaginamos y que dependemos de sistemas enteros para que esa producción incesante no se convierta en un foco abierto de contaminación, enfermedad y deterioro urbano.Pero que no cunda la desesperanza, para Saniglobal los residuos sanitarios deberían transformarse, no desecharse. Y sí, la frase podría sonar a eslogan de greenwashing si no estuviera respaldada por procesos concretos, pero a través de tratamiento controlado, esos residuos que recogen se convierten en lodos estabilizados que pueden manejarse de forma segura y en agua tratada que puede alcanzar parámetros que permitan su reutilización en riego o en procesos industriales. El residuo deja de tener un final sucio y se reincorpora al ciclo productivo y ambiental.Lo que no se trata bien acaba en cuerpos de agua, en suelos degradados, en sistemas urbanos rebasados, en afectaciones que rara vez se distribuyen de manera justa. Y claro, como suele ocurrir, las consecuencias recaen primero sobre quienes tienen menos margen de protección. Las comunidades más vulnerables son también las primeras en resentir el costo de una mala gestión de agua y residuos.¿Cuánto egoísmo hay en el que prefiere mirar al otro lado porque el mal manejo de los residuos “no le afecta”?Entrevisté a Eduardo Delgado, el director adjunto de la empresa, y en la conversación apareció una y otra vez la idea de responsabilidad. Con el tiempo, esa convicción se volvió parte de su ADN. Quieren, y han logrado hasta ahora, fungir como actores que participan en una red de consecuencias mucho más amplia que la simple prestación de un servicio. Lo que Saniglobal trabaja no compra solo limpieza. Compra prevención, orden y futuro urbano.Eduardo dijo una frase que para mí resume el núcleo del asunto: “Recolectar es mover el problema. Tratarlo es resolverlo.”Tal vez por eso, estas empresas condenadas a la “invisibilidad” por lo que representan, importan mucho más de lo que queremos admitir. Porque sostienen una parte esencial de la vida colectiva y ven por el bien mayor por encima de la comodidad de deshacerse de un problema incómodo.Después de veinticinco años, Saniglobal parece haber entendido algo que muchos todavía no: alguien debe hacerse cargo, porque lo que tiramos, no deja de existir.@luciachidan