Domingo, 12 de Abril 2026

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Pláticas futboleras

Por: Abel Campirano

Pláticas futboleras

Pláticas futboleras

Dicen que platicar de deportes, política y religión puede ser complicado porque provoca polémica y lo mejor para no perder una amistad es no tratar esos temas. Sin embargo, no siempre los disensos provocan polémica y es el caso de una amena charla que tuve con un estimado colega de profesión en días pasados.

La conversación inició en torno al inminente inicio del mundial de futbol que en este año tendrá como sedes a México, Canadá y Estados Unidos, y mi interlocutor, sin duda conocedor del tema, empezó a hacer sus pronósticos y los fundaba en aspectos tácticos. La conversación cambió de rumbo, haciendo un viaje al pasado que dejó sorprendido a mi fino amigo. Le recordé que la liga mayor en México inició en el año de 1943, y que en aquel entonces las formaciones de los equipos seguían el sistema diseñado por un entrenador inglés llamado Herbert Chapman en la década de los 20’s, esquema denominado MW y básicamente consistía en jugar con dos defensas, tres medios y cinco delanteros, claro además del portero, y era un sistema con vocación ofensiva.

También le recordé que a finales de la década de los 50’s el futbol se fue volviendo más defensivo y se jugaba con tres defensas, dos medios y cinco delanteros y que los números de las camisetas de los jugadores indicaban también su posición en el campo. Así, el número uno correspondía al portero, el dos al defensa derecho, el tres al defensa central, el cuatro al defensa izquierdo, el cinco al medio derecho, el seis al medio izquierdo, el siete al extremo derecho, el ocho al interior derecho, el nueve al centro delantero, el diez al interior izquierdo y el once al extremo izquierdo; de esta manera quedaban definidas las posiciones de los jugadores en el terreno de juego.

Pasaron los años, llegó el mundial a celebrarse en Viña del Mar, Chile, en 1962, y el entrenador brasileño Aymoré Moreira sorprendió al mundo futbolístico con una novedosa formación de campo compuesta por cuatro defensas, dos medios y cuatro delanteros, aunque en la práctica estos últimos en realidad eran cinco y la delantera brasileña la integraron Garrincha, Didí, Vavá, Pelé y Zagallo. A partir del mundial de 1966, que se jugó en Inglaterra, en el que por cierto nuestro gran portero Antonio “La Tota” Carbajal fue el primer jugador que participó en cinco copas del mundo, preservando incólume la portería el gran arquero del León para finalmente terminar con un 0-0 ante Uruguay. A partir de ahí surgieron brillantes entrenadores que revolucionaron aún más las técnicas del balompié, como por ejemplo Helenio Herrera, con su famoso catenaccio en Italia; el inglés Alf Ramsey con su dinámico juego aéreo y, por supuesto, Helmut Schön, el entrenador germano basado en la disciplina y la dinámica de juego que es característica hasta la fecha del futbol alemán.

Acaparé la conversación de lleno y le recordé que en el mundial que se celebró en nuestro país en 1970, la televisión transmitió por primera vez a color todos los juegos de la Copa del Mundo y, como dato también interesante, los árbitros traían tres tarjetas para las sanciones a los jugadores indisciplinados: una tarjeta verde que era preventiva, una tarjeta amarilla que era de amonestación y la tarjeta roja que era de expulsión, lo cual pronto cayó en desuso para la comodidad de los nazarenos, reduciéndose solo a las tarjetas amarilla y roja, porque en el tarjetero traían además su libreta de anotaciones y el bolígrafo, y había ocasiones en las que, pretendiendo sacar la tarjeta verde, sacaban por equivocación la roja y generaban confusiones y discusiones, por lo que se decidió suprimir el uso de la tarjeta verde y quedarse, como hasta hoy, solo con la tarjeta amarilla y la roja, y ante la ausencia de la tarjeta verde, el mostrarle al jugador por primera vez la de color amarillo equivalía a la preventiva, por lo que al mostrarle dos amarillas inmediatamente sobreviene la expulsión. Los árbitros vestían en aquel tiempo de riguroso color negro para distinguirse de los uniformes de los jugadores y recuerdo que muchos porteros jugaban también con uniforme color negro, como aquel legendario arquero ruso llamado Lev Yashin, a quien le apodaban “La araña negra”, y aquí fue célebre en el club Atlas su portero Javier “El gato” Vargas, que siempre vestía de negro. Yo recuerdo que el guardameta de las Chivas del Guadalajara, Ignacio “El cuate” Calderón, a diferencia de otros arqueros prefería la indumentaria completamente blanca.

También conversamos sobre los uniformes de los jugadores. En aquel tiempo no tenían ninguna clase de anuncios, solamente el número lo suficientemente grande en la parte de atrás de la camiseta y su apellido para poderlos identificar; también el número en el calzoncillo y al frente solamente estaba el escudo del equipo, y a mí en lo particular me parecen más sobrios y elegantes que los de esta época en que están plagados de publicidad, lo que demuestra de manera perfectamente clara la transformación del deporte en negocio, para bien o para mal según se quiera ver.

El tiempo apremiaba y de un tema saltábamos a otro y recordamos finalmente que en los estadios no existían los marcadores electrónicos y había personas encargadas de estar moviendo los cartones para señalar en tanteador; la mayoría de los partidos eran de día, ya que los estadios no contaban con iluminación artificial, las porterías eran de madera y más de alguna fue derribada por algún potente obús de los cañoneros de antaño que vaya que pegaban fuerte al balón, que en aquella época era de cuero, y cuando algún partido se jugaba bajo la lluvia ya se imaginarán ustedes lo que se sentía un testarazo con la de gajos, duraba uno el resto del partido con dolor de cabeza.

Hay mucho que quisiera compartir con ustedes de esa conversación tan amena que me revivió los recuerdos de mi infancia y adolescencia, cuando mi papá y mi mamá, que eran aficionados al futbol, me llevaban al parque Martínez Sandoval y al estadio Jalisco aquí en la ciudad de Guadalajara, cuando todavía teníamos 4 equipos: El Atlas, El Guadalajara, El Oro y El Nacional, y hablamos de la década de los años 60’s.

El tema es por supuesto amplio y no me queda mayor espacio para continuarlo y ya será en otra página de mis recuerdos cuando comparta con ustedes los nombres de grandes jugadores que me tocó verlos derramar su clase en las canchas para ejemplo de muchos jugadores.

Por hoy es todo, les agradezco su lectura y aquí los espero la próxima semana, en El Informador, si Dios quiere y como siempre acompañando la lectura con mi café y los infaltables bisquets con mantequilla y mermelada de fresa. Que tengan feliz domingo.

lcampirano@yahoo.com

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