Jueves, 14 de Mayo 2026

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GDL: Panamericanos 2011 al Mundial 2026

Por: Jaime Barrera

GDL: Panamericanos 2011 al Mundial 2026

GDL: Panamericanos 2011 al Mundial 2026

Desde que Barcelona fue sede de los Juegos Olímpicos en 1992 y aprovechó las inversiones extraordinarias que se destinaron a esa ciudad española para solucionar problemas urbanos crónicos, que no sólo cambiaron su imagen sino que mejoraron la calidad de vida de sus habitantes, otras ciudades que fueron designadas como sedes de compromisos deportivos internacionales similares se fijaron esa misma meta.

Así se trató de hacer en Guadalajara cuando, ocho años antes, se anunció que albergaría los Juegos Panamericanos en octubre de 2011. Desafortunadamente, todo quedó en discursos y en las intenciones de los gobernantes en turno. A lo más que se llegó fue a construir los estadios de las distintas disciplinas deportivas, pero se dejó ir la oportunidad de reconfigurar la ciudad.

De concebir esos Juegos como el punto de partida para la planeación a largo plazo y empezar así a erradicar la fragmentación urbana. Las licitaciones públicas de alcances multimillonarios presentaron los vicios y opacidades de costumbre, y muchas de las instalaciones panamericanas están ahora concesionadas a empresas privadas.

Mención aparte merece el caso de las Villas Panamericanas, que fueron pensadas inicialmente para recuperar espacios públicos deprimidos del centro de la ciudad, como las inmediaciones del Parque Morelos, y que por intereses de particulares terminaron construyéndose en un área de amortiguamiento del Bosque de La Primavera, violando el uso de suelo y sin los permisos del Ayuntamiento de Zapopan. El desvío de recursos públicos para la construcción a cargo de una empresa privada generó litigios que hasta ahora siguen sin resolverse del todo.

El único legado que benefició la movilidad de la ciudad fue el Macrobús que corre por la Calzada Independencia y que se proyectó ahí por la ubicación inicial de las Villas Panamericanas.

La historia de improvisaciones parece repetirse 15 años después, ahora que Guadalajara está a menos de un mes de convertirse por tercera ocasión en sede mundialista, como ya lo fue en 1970 y 1986. Lo único que nos dejará en materia urbana el Mundial 2026 será también en movilidad, con la primera fase de la Línea 5 de transporte articulado eléctrico al aeropuerto.

Las prisas en su inacabada construcción a días de la llegada de los visitantes, así como del entorno de la carretera a Chapala, que podríamos considerar también otro beneficio que le dejará a la ciudad el evento futbolero, hablan de que nunca hubo tampoco una visión a largo plazo, con un consenso político y social para el beneficio y el inicio de la transformación de la ciudad.

La millonaria intervención en obras dispersas como La Minerva, el camellón de Chapultepec (que cada administración municipal remodela), la Plaza de la República, la Plaza de la Liberación y la Plaza Tapatía, quedaron muy lejos de representar una modificación integral que se haya podido dar con el llamado “urbanismo de acupuntura”, que implica cientos de pequeñas intervenciones en plazas, parques y mobiliario urbano que hubieran activado barrios con años de abandono. Nada de infraestructura que solucionara en parte el tráfico de la ciudad y quedara para beneficio de los tapatíos no sólo durante el evento.

El Mundial 2026, en el aspecto urbano, fue, pues, otra oportunidad perdida. (Para abundar sobre este tema, les invito a ver y escuchar la charla que tuve con el urbanista Alfredo Hidalgo, académico del TEC, en mi canal de YouTube, que encuentran como “soyjaimebarrera”).

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