El freno de mano que platicamos hace unas semanas en la economía jalisciense ya llegó a los hogares. Las ventas al menudeo perdieron dinamismo tanto a nivel nacional como local, y las familias muestran una cautela extrema en el gasto, estrechamente ligada a la incertidumbre económica general. Al mismo tiempo, la generación de empleo formal perdió el ritmo de periodos previos, con un impacto directo sobre las proyecciones de recaudación local, incluido el impuesto sobre nómina. Es en la economía “de a pie” en la que las señales de agotamiento se multiplican.Las ventas de la ANTAD a tiendas iguales crecieron apenas 1% anual en julio, un resultado que el propio sector atribuyó al efecto del Mundial de Futbol. Pero noten una cosa: ANTAD reporta su incremento en ventas en términos nominales, es decir, sin restarle la inflación del periodo. Una vez que le quitamos la inflación a ese 1% de crecimiento de julio, resulta que las ventas en lugar de crecer, cayeron un 2.1%.Pero el diagnóstico más revelador viene del formato de autoservicio: mientras el indicador de tiendas iguales de ese segmento se mantuvo plano (-0.1% en el segundo trimestre), la cadena Tiendas 3B creció 20% en el mismo periodo. No es que el consumidor haya desaparecido: es que se movió hacia precios más bajos. La Encuesta Mensual sobre Empresas Comerciales del INEGI lo confirma: en junio, los ingresos reales del comercio al por menor cayeron 0.2% mensual y el personal ocupado, 0.7 por ciento.El empleo formal en Jalisco atraviesa uno de sus peores momentos en más de una década. En agosto se perdieron 11,716 empleos formales, la mayor caída para ese mes en la serie histórica del IMSS. En el primer semestre del año, la entidad generó apenas 5,585 nuevos puestos, el segundo peor registro para ese periodo desde 2009 —solo superado por la caída en pandemia— y suficiente para colocar a Jalisco en el lugar 15 del país en generación de empleo, pese a ser la cuarta economía más grande.Coparmex Jalisco ya recortó su expectativa de generación de empleos para 2026 de 26 mil a 11 mil plazas, la proyección más baja desde que el organismo comenzó a medirla en 2010. Entre enero y julio, por cada nuevo registro patronal que se dio de alta ante el IMSS en el estado, 73 se dieron de baja. Esa base laboral que se erosiona es, exactamente, la base gravable del impuesto sobre nómina estatal —hoy al 3%—, y el propio Congreso de Jalisco ya advirtió que la Recaudación Federal Participable apunta a un cierre débil, con presión creciente sobre las finanzas locales.La inflación general, mientras tanto, se muestra contenida: 3.26% anual en agosto. Pero ese promedio esconde justamente lo que más pesa en el gasto cotidiano de los hogares: los alimentos. La cebolla subió 32.7% y el huevo, 8.91%, en el mes, y el costo de la canasta alimentaria urbana repuntó un 3.9% en la línea de pobreza por ingresos urbana —por encima del índice general. Para una familia tapatía promedio, la sensación no es de estabilidad de precios: es de que la despensa sigue costando más cada quincena.El reto para los comercios y restaurantes tapatíos es sobrevivir a una época en la que el consumo no esencial se volvió un lujo. A nivel nacional, la CANIRAC redujo su expectativa de crecimiento para 2026 de 3.5% a apenas 0.5%-1.3%, y su presidente lo resumió sin rodeos: el consumidor que antes salía a comer dos veces por semana, ahora sale una. En Jalisco, el sector restaurantero representa cerca del 13% de la economía estatal y emplea a más del 10% de la población jalisciense, con más de 50 mil establecimientos en el estado. Cuando ese consumidor no sale a comer fuera, la decisión se multiplica por millones de personas y se convierte en un problema económico.El estancamiento toca ahora más sectores. Puerto Vallarta registró, entre enero y agosto de 2026, una caída de 19.7% en el tráfico internacional de pasajeros —alrededor de 534,400 viajeros extranjeros menos que en el mismo periodo de 2025—, el peor desempeño entre los principales destinos de playa del país, muy por encima de la caída de Cancún (6.1%) o Los Cabos (8%).Y es justo en este momento cuando el Paquete Económico 2027 se propone subir el Derecho de No Residente —el cobro a visitantes extranjeros— de 983 a 1,334.80 pesos, un incremento de 35.8% que se sumaría al 14.2% ya aplicado en 2026, para un alza acumulada cercana al 55% en solo dos años. Eso sumado a que un dólar tan barato, hace que los precios de los destinos mexicanos luzcan mucho más caros que otras opciones internacionales.El freno de mano de los hogares jaliscienses —menos empleo formal, más cautela en el gasto, alimentos que siguen pesando en el bolsillo— no se libera con más impuestos al turista ni con la esperanza de que el próximo evento deportivo lo resuelva todo. Se libera con una política económica que ponga por encima de todo, al emprendedor, empresario e inversionista formal.Israel Macías López. Economista, Profesor en la Universidad Panamericana en Guadalajara.