Miércoles, 04 de Febrero 2026

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Estados, entre el estancamiento y la contracción

Por: Israel Macías López

Estados, entre el estancamiento y la contracción

Estados, entre el estancamiento y la contracción

Arrancó 2026 y los datos duros empiezan a ponerle números al primer tramo del sexenio de Claudia Sheinbaum. El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) al tercer trimestre de 2025 dibuja un país partido en dos: unas cuantas entidades creciendo con dinamismo y una mayoría moviéndose entre el estancamiento y la contracción.

Sí, hay buenas noticias, pero son locales. Tlaxcala creció 2.8% trimestral, Zacatecas 2.7% y San Luis Potosí 1.7%. También destacan Veracruz, Colima y Yucatán con avances moderados. A tasa anual, Baja California Sur, Colima, San Luis Potosí, Guerrero y Tamaulipas muestran los mejores desempeños, con crecimientos de entre 3% y 4%.

El problema es que esos focos de dinamismo no alcanzan para iluminar el panorama nacional. Del otro lado están las caídas pronunciadas: Campeche se desploma -3.8% trimestral y -11.7% anual; Quintana Roo cae -7.3% anual; Oaxaca -5.4%; Tabasco -4.7%. Varias economías estatales relevantes —Nuevo León, Querétaro, Puebla, Guanajuato— muestran debilidad o retrocesos.

En el caso de Jalisco, el desempeño retrata bien la tónica de crecimiento modesto que domina el panorama nacional. En el tercer trimestre de 2025 la economía jalisciense avanzó apenas 0.4% trimestral y 1.5% anual en cifras desestacionalizadas, tasas positivas, pero lejos de un dinamismo sobresaliente para una de las principales economías del país. 

Para un estado con fuerte base industrial, tecnológica y de servicios, estos números sugieren más inercia que expansión: Jalisco no cae, pero tampoco acelera. El mensaje de fondo es que incluso los polos económicos más diversificados están creciendo por debajo de su potencial, lo que limita su capacidad de arrastrar al resto del país hacia un ciclo de mayor vigor.

¿Qué nos dicen todos estos datos? Que la economía mexicana hoy depende más de historias regionales que de una estrategia nacional clara. Hay estados jalados por turismo, otros por manufactura ligada a exportación y algunos por efectos rebote sectoriales. Pero no se aprecia un motor interno sincronizado.

Para un gobierno que llegó con la promesa de consolidar el fantasma llamado Nearshoring y detonar un nuevo ciclo de inversión, el mapa estatal luce decepcionante. Si el fenómeno de relocalización estuviera ocurriendo a la escala prometida, veríamos expansiones generalizadas en estados industriales y de frontera. Los datos, no muestran ese boom.

Además, como el propio INEGI advierte: el ITAEE es un indicador de tendencia de corto plazo. Y la tendencia que sugiere es de crecimiento frágil y heterogéneo, no de aceleración sostenida.

El riesgo para la administración de Sheinbaum no es una crisis espectacular, sino algo más silencioso: la normalización del bajo crecimiento. Cuando un país se acostumbra a avances de 1%–2% en sus mejores regiones y retrocesos en otras, el resultado agregado suele ser mediocridad.

Y la mediocridad, acumulada sexenio tras sexenio, termina completando otra década perdida.

Hoy, los datos estatales sugieren que México avanza por inercia más que por estrategia. Algunas entidades encuentran su propio camino; otras se rezagan.

La pregunta de fondo no es si hay estados que crecen —siempre los habrá—, sino si el país en su conjunto puede sostener un ritmo que mejore el ingreso por habitante. Con el desempeño actual, la respuesta es no. El país entonces arranca 2026 con un ingreso promedio por habitante todavía inferior al que tenía en 2018.

Y el tiempo político corre más rápido que el tiempo económico. Lo que significa que en meses la presidenta y su equipo estarán metidos de lleno, no en el crecimiento del país, sino en las elecciones de medio término de México. Otra vez, lanzando candidatos y propaganda para lograr que Morena no pierda la mayoría absoluta en ambas Cámaras.

Si en los próximos trimestres no aparece un patrón de crecimiento amplio y sostenido, el sexenio será recordado no por una crisis, sino por algo igual de costoso: la resignación al crecimiento mediocre.

Dr. Israel Macías López, Académico de la Universidad Panamericana

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