El arranque de 2026 prendió una señal de alarma en el mercado laboral formal del país. Contra lo que suele observarse en todos los meses de enero, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó una destrucción de 8 mil 104 puestos de trabajo. Un dato que debería prender focos rojos en la política económica del país.Para dimensionar la gravedad del dato basta mirar el retrovisor. Desde enero de 2009 no se observaba una pérdida de empleo formal en el primer mes del año, justo cuando la economía mundial aún sufría los estragos de la severa crisis financiera internacional. Ni siquiera durante la pandemia se registró un enero tan débil como el de este 2026.El boletín del IMSS hace malabares para intentar matizar el golpe, señalando que la caída obedece, en buena medida, a un ajuste en el empleo asociado a plataformas digitales, luego del efecto estacional de diciembre. Sin embargo, incluso descontando ese factor, el dato es profundamente preocupante: la economía mexicana arrancó el año destruyendo empleo formal, algo que simplemente no debería ocurrir en un país que presume estabilidad macroeconómica.Es cierto que el número total de trabajadores afiliados al IMSS alcanzó un máximo histórico para un mes de enero, con 22.5 millones de puestos. Pero con esa cifra se pretende tapar el sol con un dedo, ya que lo que realmente importa en un mercado como el laboral, no es precisamente el nivel o el número total de trabajadores, sino la dinámica que muestra, y la dinámica muestra claramente un mercado laboral que perdió fuerza de manera abrupta.Más aún, el crecimiento anual del empleo formal se ubica en apenas 0.9 por ciento, uno de los ritmos más bajos de la última década. En términos prácticos, esto significa que el empleo apenas está creciendo al mismo paso que la población, cuando no por debajo de ella. Traducido al lenguaje cotidiano: no se están generando suficientes empleos formales para absorber a los nuevos trabajadores que se incorporan cada año al mercado laboral.El contraste con el discurso del gobierno de la presidenta Sheinbaum es brutal. Mientras ella presume un salario promedio histórico y reformas laborales que llama “exitosas”, la realidad es que los patrones también están desapareciendo. En enero se perdieron casi 6 mil registros patronales y, en comparación anual, la caída supera el 2.5 por ciento. Menos empresas, menos inversión y, en consecuencia, menos empleo formalEste mal arranque del empleo formal no es un accidente aislado, sino un síntoma más de una economía que se ha quedado sin motor. Tal como ocurrió en 2025 —año de crecimiento prácticamente nulo—, 2026 inicia sin señales claras de reactivación económica. El empleo simplemente está reflejando lo que ya hemos dicho en otros momentos y que ya lo muestran otros indicadores: la economía está estancada.La comparación con 2009 no es menor. En aquel entonces, la destrucción de empleo se explicaba por una crisis global sin precedentes. Hoy, en cambio, no enfrentamos un colapso financiero internacional, sino algo quizá más preocupante: la ausencia de una estrategia económica interna realista que sea capaz de generar crecimiento sostenido y empleo de calidad.¿Se acuerda del Plan México?, ¿sabe en qué quedó lo del mentado Nearshoring?Por mucho maquillaje que le pongan en el IMSS, en Hacienda o en Palacio Nacional, la parálisis económica ya pasa factura en rubros sensibles como los empleos formales. Tan preocupa al primer círculo del gobierno, que la presidenta se esfuerza por lanzar planes y programas en los que afirma que lloverán millones y millones de pesos en inversiones. Hacen sus eventos, invitan a los líderes empresariales, se toman fotos y sonríen, pero al final del día, nada de lo que tiene atorada la inversión se resuelve.Y sin inversión privada, no habrá crecimiento ni empleos.Si el primer mes del año marca la tendencia, 2026 será entonces otro año para llorar y se convertiría en otro año perdido. Y si el empleo formal no crece, difícil que crezca el ingreso, el consumo y mucho menos, la recaudación. ¿De dónde saldrá el dinero para seguir pagando los benditos programas sociales?, ¿de contratar todavía más deuda?La economía mexicana comienza el año con el pie izquierdo.