Hay un cansancio que no siempre se ve, porque no es físico sino mental. Se le ha definido como “mental load” o carga mental, porque requiere un esfuerzo cognitivo y emocional. Es esa vocecita interna que te dice: faltan las vacunas, hay que pagar el gas, falta algo en la despensa, qué van a cenar, las citas con el médico, los festejos familiares, los pagos pendientes, los horarios… Es ese repaso que se hace a diario, a cualquier hora, para recordar los pendientes, planificar los días y organizar la vida familiar; es el trabajo intelectual del hogar.Y aunque la carga mental puede recaer tanto en hombres como en mujeres, existe un estudio que señala que la proporción varía según el género y recae principalmente en las madres. Las Universidades de Bath y de Melbourne realizaron un estudio con dos mil 133 padres de familia de Estados Unidos, heterosexuales con pareja (lo publicaron en octubre de 2025), y encontraron que la mayor parte de la carga mental del hogar la asumen las mamás, independientemente de su carrera profesional o éxito financiero, generándoles un cansancio mental significativo.“Se ha prestado menos atención al trabajo cognitivo doméstico: el ‘trabajo de pensamiento’ a menudo invisible que sustenta la vida familiar mediante la planificación, el seguimiento, la coordinación y la toma de decisiones en diversos ámbitos, como el cuidado de los niños, las comidas, las finanzas y la organización del tiempo”, indica el estudio.“Las investigaciones indican que la división del trabajo cognitivo doméstico está distribuida de forma aún más desigual que el trabajo doméstico físico, con implicaciones negativas para el bienestar de las mujeres”.Es una forma distinta de trabajo doméstico: una sobrecarga silenciosa y una fatiga emocional. Pero que sea invisible no significa que no exista. Y prestarle atención no se trata de “aprender a relajarse”, de “descansar” o de seguir consejos de autocuidado, sino de voltear a ver qué hay detrás, desde desigualdad en las tareas domésticas hasta cierta presión social de cumplir con un modelo ideal de eficiencia, entrega y hasta perfección en las mujeres, en las madres; un modelo que agota y es imposible de sostener.El cansancio o agotamiento mental es una realidad cotidiana para muchas mujeres, un peso silencioso que se carga y que no se ve, pero cuyo costo es algo valiosísimo: la salud. Que este 10 de mayo sirva de pretexto para analizar en casa las tareas que forman parte de la rutina familiar, para tratar de que el reparto sea igual y no recaiga sobre un solo lado.A todas las mamás, ¡feliz y descansado Día de las Madres!