Claudia Sheinbaum criticó el fracking, o fractura hidráulica, en 12 ocasiones antes de impulsarlo como Presidenta de México.En 2014 compartió un video al entonces secretario federal de Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, para ilustrar los efectos del fracking.En ese video se explica que el fracking es altamente riesgoso con impactos en la población y el medio ambiente. Consiste, dice el video, en perforar hasta cuatro kilómetros bajo tierra. Luego, una mezcla de agua, arena y aditivos químicos es bombeada a alta presión.“La roca es fracturada y el gas atrapado comienza a fluir”, dice el audiovisual. Y añade que se necesitan unos 19 millones de litros de agua dulce en todo el ciclo, el equivalente al consumo anual de mil personas.Cada operación bombea de 80 a 300 toneladas de químicos tóxicos a la tierra, así como elementos radiactivos y metales pesados. Fugas, derrames, equipos defectuosos y errores humanos pueden provocar una catástrofe ambiental. Todo eso dice el video que compartió entonces la ahora Presidenta.“En verdad queremos arriesgar nuestra salud para prolongar una dependencia insostenible a otro combustible fósil aún más sucio?”, culmina. Sheinbaum acusó en su momento que la reforma energética de Peña Nieto era “perversa” porque abría la puerta al fracking.Entre las 20 reformas propuestas por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, mismas que suscribió Sheinbaum, está el “proscribir el fracking y la minería a cielo abierto”.Nada tan neoliberal como el fracking. Es la expresión más salvaje del capitalismo: extractivista, dañino para el medio ambiente y una jugosa oportunidad de negocio para los hombres del dinero.Todo en aras de un “bien” siempre mayor, en este caso, la “soberanía energética” pues dependemos en un 75% del gas importado de Texas. La Presidenta asegura que se aplicará un fracking “no tradicional” que evitará el daño ambiental gracias a nuevas tecnologías. Para eso presentó a un comité de expertos que evaluarán las alternativas.Organismos y activistas sostienen que no hay “fracking bueno” con nuevas tecnologías (tan absurdo como asegurar que existen ecocidios “amigables” con el medio ambiente).El “fracking del Bienestar” es el mismo capitalismo extractivista que la Presidenta fustigó en el pasado. ¿Qué cambió? Técnicamente, nada; políticamente, todo.