Uno de los efectos de largo plazo del COVID fue la infodemia. Fue a partir de la epidemia de coronavirus que comenzó a hablarse de este fenómeno, que podemos entender como una sobreabundancia de información, mucha de ella falsa y alguna verdadera, pero cuya magnitud dificulta distinguir entre fuentes confiables y simples rumores, y una sobreexposición de noticias falsas que generan desinformación, confusión y miedo. Aunque la desinformación puede surgir de un medio físico o tradicional, es en las redes sociodigitales donde más se propaga, lo que aumenta enormemente su capacidad de contagio.Para combatir la pandemia de COVID, López Obrador propuso crear una vacuna inexistente, nombró un vocero obediente (el que dijo que el contagio del presidente era moral) y creó una sección llamada “Quién es quién en las mentiras” todos los miércoles en la Mañanera, donde una supuesta periodista, a la que le hacían la tarea y cobraba como si supiera leer, Elizabeth García Vilchis, desmentía lo que, según ella, era información falsa y atacaba a los columnistas o medios que criticaban al Gobierno.El segundo piso de la Cuarta Transformación, que en muchas cosas no es sino una copia de la planta baja, cambió de rostro y de nombre a la sección; ahora se llama “Detector de mentiras” y el encargado de presentarla en la Mañanera es Miguel Ángel Elorza. Ayer, por primera vez desde que se creó, la sección no se presentó en la Mañanera. Elorza estaba ahí, con la tarea hecha, pero la presidenta nunca le dio la palabra. El martes, la Secretaría Anticorrupción informó que había abierto una investigación contra él y contra Jenaro Villamil por malversación de recursos. Este par fueron quienes empinaron a la presidenta con la famosa foto de la señora que se asoleaba las piernas en la ventana de Palacio y que obligó a la presidenta a tragar sapos.No está claro si la decisión de no presentar la sección el día de ayer fue única, si habrá cambio de presentador o es el fin de una estrategia que en principio buscó combatir la infodemia en la pandemia de Covid y luego se convirtió en un mecanismo de polarización y persecución de periodistas.Con sus virtudes y defectos, el sistema de medios en México es un poder, con una irrefrenable tendencia al oficialismo y a abrevar de los gobiernos, pero mucho más complejo y disímbolo de lo que la caricatura que los ideólogos del morenismo quieren presentar. En el momento que vive el país y para ejecutar los giros estratégicos que el gobierno está proponiendo en materia energética y de apertura a la inversión privada, Claudia Sheinbaum necesitará a los medios tradicionales para combatir la infodemia que se le vendrá encima desde el interior de su propio partido.El próximo miércoles sabremos quién es quién en la infodemia, si la ausencia de la sección fue un berrinche mañanero o hay un cambio en la estrategia.diego.petersen@informador.com.mx