¿Ya podemos hablar de Rocha Moya o seguiremos hablando en las Mañaneras de García Luna? ¿El hecho de que dos de los diez implicados se hayan entregado y puesto a disposición en calidad de testigos ante el juez de Nueva York, uno, el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, con declaración de inocencia; el otro, Enrique Díaz Vega, ex secretario de Finanzas de Rocha, con declaración de culpable, le da credibilidad al caso? ¿El congelamiento de cuentas a Rocha Moya, compinches y familiares por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) hoy dependiente del secretario de Seguridad Omar García Harfuch, cuenta como prueba o la justicia mexicana no necesita “prue-bas, prue-bas” como exige la Presidenta? ¿Ya vamos a hablar del fraude electoral en Sinaloa en 2021 avalado por un tribunal electoral cooptado por Morena o vamos a seguir hablando solo de lo que pasó en 2006?El sábado, en un evento en Yucatán, la Presidenta dijo que los deshonestos no tienen lugar en la Cuarta Transformación. ¿Cómo leemos esto? Como una declaración política más, como un comentario hueco igual a los que han hecho todos los Presidentes desde que tengo memoria (la corrupción no tendrá cabida en… bla, bla, bla), como una declaración de una Presidenta abrumada y arrinconada que tiene que salir al quite con una frase hueca, o como un aviso a Rocha Moya y sus amigos de que se acabó la fiesta y que los va a entregar.La única salida hacia adelante para la Presidenta Sheinbaum es la tercera, pero implica también una guerra que debe estar segura de poder ganar. Y ganar no es quedarse con todo, sino ser ella la que lo administra. El ridículo de la marcha en Chihuahua en contra de la gobernadora Maru Campos, a quien han querido presentar como la política vende patrias, es una muestra del descolocamiento del partido. Campos tiene muchos defectos y Morena una gran oportunidad de conquistar ese Estado en la elección de 2027, pero tratar de empatar los cartones el caso Rocha con el de Campos solo favorece a la gobernadora de Chihuahua, pues sale muy bien librada en la comparación.Una purga en Morena, como al parecer quiere hacer la Presidenta, va a implicar un desgaste político enorme. No hay manera de que el ex presidente López Obrador no salga raspado y que la relación con los poderes fácticos de Morena y con las fuerzas armadas, hoy metidas hasta el cuello en la corrupción y la política nacional, no se tensionen. Ser popular y marcar alto en las encuestas es hoy el principal activo político de Claudia Sheinbaum, si no es que el único. Y bueno, para eso sirve la popularidad, para gastarla en las batallas definitorias.