Viernes, 30 de Enero 2026

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Halago en boca de Trump, ¿es vituperio?

Por: Diego Petersen

Halago en boca de Trump, ¿es vituperio?

Halago en boca de Trump, ¿es vituperio?

Una de las cosas que más se destaca de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido la capacidad para torear al rey del bullying y presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Y sí, contrario a lo esperado ni ella, ni en su momento, López Obrador, han tenido mayores problemas con Trump. ¿Cuál es el secreto?

Algunos, los admiradores, sostienen que es debido a las grandes habilidades políticas de las que están dotados. Otros dicen que, entre populistas, da igual si son de izquierda o de derecha, se entienden de maravilla y no se leen las cartas. No pocos, los más críticos con la 4T, sostienen que se trata solo de subordinación, de las ya famosas “dobladillas de espinazo”, por aquello que escribió Jared Kushner en sus memorias de la negociación con Marcelo Ebrard y sobre la que Donald Trump habría dicho: “nunca vi a alguien doblarse tan fácil”.

Cada que hay una llamada (van 16) entre Sheinbaum y Trump el resultado es más o menos similar. La Presidenta sostiene que el mandatario estadounidense fue muy cordial y respetuoso, y el presidente alaba la inteligencia de la mexicana.

Sin embargo, rara vez las versiones sobre el contenido coinciden. Tras la conversación de ayer, Sheinbaum dijo que habían hablado de comercio, mientras que Trump escribió que había sido sobre frontera, narcotráfico y comercio. ¿Por qué la Presidenta obvia los temas de frontera y narco? Justo porque es ahí donde la tan llevada y traída soberanía tuerce el rabo
El mejor ejemplo de las torcidas de rabo es la diferencia de versiones sobre si el FBI realizó o no operaciones en México para detener al narcotraficante canadiense Ryan Wedding. De acuerdo con la versión del FBI, publicada en The Wall Street Journal, los agentes federales estadounidenses fueron parte del operativo que cercó al criminal en México hasta hacerlo rendirse. La versión del gobierno mexicano, apoyada por la embajada estadunidense, es que el señor se entregó solito y decidió hacerlo en la sede de la representación diplomática de los Estados Unidos (seguramente para ahorrarse engorrosos trámites de extradición o porque en la Fiscalía en México no había nadie que pudiera atenderlo). El problema es que la foto, creada con inteligencia artificial, los delató. El señor nunca estuvo en la embajada.

La pregunta es si tanto halago del presidente Trump a Claudia Sheinbaum, el mismo que amenaza y detesta al primer ministro canadiense Mark Carney, que lo enfrentó en Davos, son una buena señal. O, dicho de otra manera, ¿el halago en boca de Trump significa una relación sana o un premio a la subordinación? Hasta ahora la estrategia de México frente a las formas tiránicas de Trump ha sido no hacerlo enojar y las alabanzas trumpianas parecen ser más un premio al buen comportamiento que un reconocimiento, no porque a la presidenta Sheinbaum le falten cualidades (tiene muchas, y otros tantos defectos, como toda persona normal) sino porque Trump, en su ego descomunal, todo lo ve, lo mide y lo juzga en función de sus deseos.

Vuelvo a la pregunta, ¿un halago en boca de Trump es alabanza o vituperio?

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