Después de la última conversación telefónica de ayer, que durante 40 minutos sostuvieron la Presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense Donald Trump, ¿deberíamos estar optimistas o preocupados?Con la comunicación telefónica que ayer sostuvieron, ya son 16 llamadas las que han tenido desde que ambos llegaron a Palacio Nacional y a la Casa Blanca respectivamente, y a pesar de las dificultades que se han presentado en la relación bilateral y lo “escabroso” que ha sido el camino de los últimos meses, aparentemente continúa el “romance”. Para Sheinbaum, “fue una conversación muy cordial… los dos coincidimos que vamos muy bien… seguimos conversando y avanzando”; mientras que Trump señala: “Tuve una conversación telefónica muy productiva con la Presidenta. México tiene un líder maravilloso e inteligente. Deberían -los mexicanos- estar muy contentos por ello”. Bueno, hasta la Presidenta mexicana comentó que “mientras hablábamos llegó su esposa, Melania, y tuve oportunidad de saludarla”. Todo “miel sobre hojuelas” en la relación, y -aparentemente- casualmente hasta la esposa interviene en una llamada oficial entre los mandatarios. Sin embargo, después de los episodios con tantas “tempestades” en la relación, donde la presión y las amenazas son base del argumento desde la Casa Blanca, será posible que exista esa “cordialidad” y que Trump hable con honestidad al decir que nuestra presidenta es “maravillosa”.Yo no creo en tanta dulzura.Y menos creo en esa cordialidad, cuando hay temas tan delicados como la ya muy manoseada “soberanía” mexicana, sobre todo con el caso muy reciente de la detención o entrega del supuesto narcotraficante canadiense Ryan Wedding, que desde Estados Unidos se insiste en que agentes del FBI -en coordinación con autoridades mexicanas- fueron quienes detuvieron al ex atleta, mientras que desde Palacio se insiste en que es falso, que los agentes estadounidenses no operaron en nuestro territorio y que él mismo se entregó a la Embajada estadounidense. Ayer, la Presidenta dijo que, durante la llamada telefónica, “no, no tocamos el tema”. ¿Será?Yo no estaría tan optimista del “romance” por las “felices” conclusiones y “seductores” comentarios que nos dan ambos gobiernos sobre las conversaciones telefónicas, y si debemos estar preocupados del “sablazo” que en cualquier momento nos puedan soltar desde la Oficina Oval.Usted, ¿qué opina?