En política nada es espontáneo ni gratuito. Todo cuesta, y todo se planea, aunque nunca salga como se pensó.La imagen de Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad Ciudadana, está por todos lados: en toallas, cobertores, almohadas e incluso conchas de pan. En algunos productos es solo su cara, en otros son montajes: es “Batman”, es “Superman” y es Arnold Schwarzenegger; es la cara bonita y el cuerpo perfecto, de stripper o revista masculina. Es al mismo tiempo el sex simbol y el niño bueno; el que combate a los malos, pero no es violento.La campaña de García Harfuch ya comenzó. Hay muchísimo dinero y mucha inteligencia detrás de esta propaganda anticipada que juega en los márgenes de la ley tal como lo hicieron en su momento Fox, Peña Nieto, López Obrador y Sheinbaum. Todos hicieron campaña anticipada aprovechando los márgenes de la ley, una ley absurda, es cierto, que busca controlar lo incontrolable, pero ley al fin. El único que no se adelantó, o se adelantó “nomás poquito”, fue Felipe Calderón, entre otras cosas porque nadie creía que pudiera ganar la presidencia.La de García Harfuch es, como fue la de Peña Nieto, una campaña de producción del personaje. Lo que se promueve ahora no son sus atributos políticos, sino los físicos y la imagen. Es la cara más conocida del gabinete, el que más aparece mencionado en los medios y el mejor evaluado.La única que podría ponerle un alto es la Presidenta de la República, y claramente no lo ha hecho, por el contrario, a nadie invita tanto Claudia Sheinbaum a la Mañanera como al secretario de Seguridad. ¿Es Omar el candidato de Claudia? A primera vista parecería que efectivamente así es, pero falta mucho tiempo y a García Harfuch le falta mucho empaque. Si García Harfuch quiere ser candidato a la Presidencia y efectivamente Sheinbaum quiere que él sea el candidato de Morena, lo tiene que sacar del ámbito de la seguridad y moverlo a un puesto donde haga política. Hasta ahora, el “Batman mexicano” es eso y solo eso, una figura mítica en el combate al crimen, con muy buenos números (luego discutimos si son buenos resultados) y una imagen de eficiencia. Sin embargo, no le hemos escuchado un solo discurso que refleje una visión de país o siquiera alguna convicción ideológica.Lo que más le pesa dentro de Morena es su linaje. Omar es hijo de político (Javier García Paniagua) y nieto de político (Marcelino García Barragán). Sus antecesores se destacaron por su trabajo en los ámbitos de seguridad y ninguno de los dos con buena reputación en lo referente a sus métodos, menos aún en el respeto a los derechos humanos. El primero fue titular de la Dirección Federal de Seguridad en los momentos críticos de la llamada Guerra Sucia (persecución con métodos ilegales y criminales a los grupos guerrilleros) y el segundo secretario de la Defensa durante la represión de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. Por supuesto que García Harfuch no es responsable de lo que hayan hecho su padre, su abuelo o demás parientes, pero no puede obviar que, para ser candidato se requiere un trabajo político que será mucho más complicado que vender toallas.