Más allá de diferencias ideológicas, el Gobierno de Claudia Sheinbaum y el de Pablo Lemus comparten una condición que los une: la falta de recursos. El agotamiento de las finanzas públicas, la incapacidad política para aumentar los impuestos y la tendencia de sus respectivos antecesores a endeudarse, dejaron a ambos mandatarios atados de manos y sin capacidad de maniobra. La única salida que tienen es eso que los naranjas han llamado Asociaciones Público-Privadas y los de Morena bautizaron eufemísticamente como Proyectos Mixtos y que no son otra cosa que abrir los gobiernos a la inversión privada en servicios y empresas públicas.La deuda está satanizada en este país porque los Gobiernos han hecho muy mal uso de ella, y porque los opositores la han blandido como arma para criticar al Gobierno en turno. Hoy que los Gobiernos no tienen dinero, la única opción que les queda es recurrir a este tipo de contratos, que en sí mismo no son buenos o malos, pero suelen ser muy poco transparentes y el origen de grandes negocios y triangulaciones de dinero.El Gobierno de Jalisco tiene que hacer obras. Algunas, como las que tienen que ver con agua, son urgentes, y ante la incapacidad del Gobierno Federal para invertir, el dinero será privado o no será. Morena, que por principio estaría opuesto a este tipo de soluciones, es ahora, desde la secretaría de Hacienda, el gran promotor de esquemas de inversión privada en obra pública.Los proyectos del Gobierno de Lemus, sean las obras hidráulicas o los ingresos carreteros de la ciudad, deben tener claro cuál será la fuente de retorno. Los llamados segundos pisos están pensados para ser de cuota, pero sin duda habrá condiciones de aforo y tarifa de manera que el concesionario asegure su ganancia. En el caso del SIAPA las cosas serán muy distintas, pues las fuentes de pago son poco confiables. No es que sean inciertas, todo lo contrario, podemos tener absoluta certeza de que con ese organismo obeso y una política de tarifas politizada, la capacidad del SIAPA para pagar las obras que se requieren es nula. Dicho de otra manera, la inversión privada en el Siapa será deuda pública y la única fuente de pago serán nuestros impuestos. La novedad está en que en el caso de las obras de agua se está pensando en privatizar no solo la construcción y el financiamiento, sino el mantenimiento y la operación, en un esquema llamado CMRO (Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación) lo cual implica relevar a los organismos públicos, el SIAPA y la Comisión estatal del Agua (CEA), de algunas de sus funciones sustantivas. ¿Viene una reestructura en los organismos del agua? Ojalá así sea, pero hasta ahora solo se habla de tubos y dineros, no de lo más importante: una nueva institucionalidad y una verdadera gobernanza del agua.