De a poco nos vamos enterando de los acuerdos que hicieron, a nombre del Gobierno mexicano, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el secretario de Educación, Mario Delgado, con los líderes de la CNTE. Por un momento pensábamos que había sido una jugada política de alto nivel, que había resistido con inteligencia, que momento había pasado para los maestros, quienes regresaron derrotados a sus estados. No fue así: se salieron con la suya y, como cada año volvieron con su bolo.De a poco nos vamos enterando que a los maestros de la sección 22, la del Estado de Oaxaca, les dieron 800 millones de pesos. El secretario de Educación dijo que era para mejora en las escuelas. La Presidenta lo negó. Pero resulta que es exactamente la misma cantidad que les dieron el año pasado para mejoras en las escuelas y de las cuales no han rendido cuentas de un solo peso. Ellos deciden cómo y en qué se los gastan, porque el pueblo bueno no le rinde cuentas a nadie. Hemos de suponer que la gran victoria política del dúo dinámico Delgado-Rodríguez es que mantuvieron el precio, que no pagamos extra por el Mundial. Dicen que el gran cambio es que los maestros no decidirán cómo gastarlos, como si ellos no controlaran por completo la Secretaría de Educación en Oaxaca.Eso no es todo. Con cada sección se está haciendo un convenio distinto. A los de Ciudad de México les aumentaron los días de aguinaldo y bonos. Con los de Guerrero se negocian también bonos y plazas nuevas para maestros, cuando es evidente que lo único seguro es que cada año habrá menos niños en este país. El problema no son las conquistas sindicales. Qué bueno sería que los maestros ganen mejor que ninguna otra profesión, el problema es la absoluta falta de transparencia y la facilidad con la que el gobierno gasta los escasos recursos del erario con absoluta displicencia cuando la pobreza franciscana de las instituciones públicas pasó ya a miseria hacendaria. A los amigos justicia, gracia y lana. El resto del país escasez y sacrificio.El otro lado de la ecuación, el de los sujetos del derecho constitucional, los niños, no existe. Ni el secretario de Educación ni la de Gobernación representan a los estudiantes, en el caso que se acuerden de que existen. Por norma constitucional los alumnos deben tener como mínimo 185 días de clase. En los estados donde hubo huelga no se van a cumplir y nadie va a obligar a los maestros a que lo hagan.Cuando la Presidenta pregunte a los flamantes negociadores cuánto nos costó el plantón de la CNTE, el par de funcionarios podrán decir orondos: Misión cumplida presidenta, lo mismo del año pasado: algunos cuantos millones y otros años más de rezago educativo.