Viernes, 09 de Enero 2026

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Días de truenos

Por: Gustavo de Hoyos Walther

Días de truenos

Días de truenos

Vivimos días de truenos. El Gobierno de Estados Unidos se encuentra embarcado en un frenesí de acciones que pueden tener graves resonancias en el escenario internacional. Sus acciones en Venezuela no solo afectarán la situación política y económica en el hemisferio occidental, sino en todo el planeta. Se habla ya de que la Rusia de Vladimir Putin y la China de Xi Jinping han tomado nota y se preparan a proteger sus propios vecindarios. Nada de esto es bueno para la paz, la justicia y la prosperidad global.

Hay signos perniciosos en el horizonte. El 7 de enero, el presidente Donald Trump firmó un memorándum presidencial ordenando el retiro de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, agencias y comisiones. Esta acción se funda en el argumento de que esos cuerpos multilaterales y bilaterales operan de forma contraria a los intereses nacionales o son un desperdicio de recursos.

Tomado en conjunto, esto representa el abandono parcial del Gobierno de Estados Unidos del orden liberal internacional que él no solo ayudó a crear, sino que fue pivote en su consolidación.

La lista de mecanismos es heterogénea y afecta a organizaciones de diversa índole: de la UNESCO a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y a todo el espectro de temas de interés internacional.

Habría, sin embargo, que notar algo significativo para México. Entre los mecanismos diplomáticos de los que Trump anunció su salida se encuentra la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), establecida originalmente bajo un acuerdo paralelo al TLCAN y mantenida bajo el T-MEC.

La salida de la comisión ambiental añade una capa de incertidumbre sobre cómo se manejarán los compromisos ecológicos dentro del tratado comercial y de cómo utilizará esto el gobierno de Trump durante las negociaciones.

Hay que decir que las cosas no parecen apuntar a que las conversaciones tripartitas serán tersas. No ayuda en esto que el Gobierno mexicano haya decidido defender la dictadura de Maduro después de ser defenestrado, manu militari, por el gobierno estadounidense. Esta reacción es entendible, pero no justificable. Es lo primero si pensamos que la 4T es amiga política e ideológica del proyecto chavista. Pero es injustificable por razones éticas y geopolíticas. Lo es por razones éticas, porque la defensa del gobierno bolivariano implica hacer apología de lo que ya podemos llamar crímenes contra la humanidad. Y lo es por razones geopolíticas, porque la reacción visceral no toma en cuenta el interés nacional, que en estos momentos transita por asegurar que las negociaciones comerciales se vean lo menos contaminadas por disputas entre los signatarios.

Esperemos que los ánimos caldeados se atemperen y den paso a un espíritu ecuánime, que es lo que necesitamos hoy los ciudadanos de nuestros gobiernos, al tiempo que negociamos el tratado más determinante de nuestras vidas.

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