Cuando parecía que por fin reconocerían que había un grave problema por la mala calidad del agua que se sirve a los tapatíos (eso sí, después de los festejos mundialistas), el Gobierno del estado vuelve a reaccionar como lo han hecho al menos cinco gobernadores de periodos anteriores: administrando la crisis.Así puede verse que después de anunciar un “plan estratégico” para atender la calidad del agua que presentó el jefe de gabinete, Alberto Esquer Gutiérrez, que contempla 30 acciones a corto, mediano y largo plazo y con una inversión total de 25 mil millones de pesos; luego el secretario de Salud, Héctor Raúl Pérez Gómez y el director de Coprisjal, José Antonio Muñoz Serrano, sostuvieron que si bien el agua no es apta para beber, cocinar o lavarse los dientes, no hay pruebas de que haya afectado la salud de los tapatíos. Además minimizaron los resultados de los análisis de muestras de agua realizados en la campaña de monitoreo ciudadano. Así se da un paso para adelante y dos pasos para atrás. A pesar de que el entonces gobernador Enrique Alfaro Ramírez sostuvo en su momento que el abasto de agua estaba garantizado para los próximos 50 años, ahora el actual gobierno afirma que la crisis del agua viene de al menos 25 años atrás. Eso significa que ya había problema en el sexenio de los panistas Francisco Ramírez Acuña (2001-2007), de Emilio González Márquez (2007-2013), del priista Aristóteles Sandoval Díaz (2013-2018) y en los gobiernos emecistas de Enrique Alfaro Ramírez (2018-2024) y en el actual de Pablo Lemus Navarro.Ahora se esgrime como argumento que la infraestructura es vieja y obsoleta y para muestra señalan la planta de tratamiento número 1 de Miravalle que tiene 70 años en funcionamiento. Es mucho tiempo, pero ya hace 25 años atrás (que señalan como fecha de la crisis del agua), la planta de Miravalle ya tenía 45 años de añeja, por lo que desde entonces pudieron iniciar a resolver los problemas que ahora se identifican como los principales en la red de abastecimiento y distribución del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara. La crisis no llegó en este mes ni en este año, sino que viene de tiempo atrás. ¿Qué ocurrió? Los anteriores Gobiernos administraron la crisis y se dedicaron a saquear el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA). Fueron los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) los que empezaron a ver al organismo operador como un botín para sus militantes, colocando a funcionarios sin experiencia técnica pero que sí cobraban altos sueldos, amén de las obras asignadas a empresas que luego hacían donaciones a las campañas panistas.Las cosas no mejoraron posteriormente ni en la administración del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ni ahora en las de Movimiento Ciudadano.Se esperaría que el actual Gobierno no repita esta práctica de administrar la crisis (como también ocurre en otros ámbitos, como los servicios forenses) y enfrenten de una vez por todas el problema. Sin embargo, se aprecian contradicciones, pues por un lado el gobernador anunció una reestructuración del SIAPA y el jefe de gabinete presenta un plan estratégico para el organismo, de otro lado el coordinador de los diputados del partido gobernante (Movimiento Ciudadano) planteó desaparecer el organismo operador: “A lo mejor el SIAPA ya dio lo que tenía que dar, que le toque a los municipios su responsabilidad, no los escucho diciendo nada en estas crisis como si ellos fueran actores ajenos, cuando la obligación constitucional les corresponde a los municipios”, aseveró. Los Gobiernos municipales que están adheridos al SIAPA son Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco. Sería muy grave que la propuesta de desaparecer al SIAPA se plantee como una maniobra para plantear la privatización del organismo operador, una propuesta acariciada desde hace largo tiempo por algunas corporaciones privadas. Ayer mismo hubo reacciones de parte del presidente municipal de Tonalá, Sergio Chávez (Morena), quien alentó a sus homólogos de Tlaquepaque, Laura Imelda Pérez; de Guadalajara, Verónica Delgadillo; y de Zapopan, Juan José Frangie a reunirse para discutir esta propuesta. Urge “tomar decisiones, ustedes pongan día, lugar y hora”, propuso Sergio Chávez en su cuenta de Twitter.La crisis es de tal calado que sería irresponsable postergar más el problema. El agua de mala calidad afecta a cientos de miles o millones de tapatíos, la solución a este grave problema no pasa por la privatización del organismo operador, como lo demuestran las malas experiencias que han tenido otras ciudades que han entregado el agua a empresas privadas. La solución pasa por la reestructuración profunda del SIAPA pero de la mano de la sociedad civil que se ha movilizado como en pocas ocasiones para denunciar la mala calidad del agua y para plantear soluciones y proponer otro modelo de gestión integral del agua. El Gobierno del Estado debe escuchar las voces de las organizaciones civiles que llevan a cabo las “jornadas de movilización ciudadana por agua limpia y salud”. Esta crisis no debe administrarse como en el pasado, sino encararse y construir una salida que incluya las voces de la sociedad.