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Domingo, 18 de Agosto 2019
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Zapotillo en el lodazal

Por: Diego Petersen

Zapotillo en el lodazal

Zapotillo en el lodazal

Solo hay de dos sopas: o el presidente está jugando con los gobernadores de Jalisco y Guanajuato con el tema de la presa El Zapotillo o el gobierno federal es un manojo de contradicciones donde cada uno trae su propio juego.

Repasemos rápidamente los datos. En campaña el presidente prometió todo: en León dijo que terminaría la presa, en Los Altos dijo que no se inundaría Temacapulín y en Guadalajara que resolvería el tema del agua y El Zapotillo. En otras palabras, a todos les dijo lo que querían oír con tal de que votaran por él. Y así fue. Ya como candidato electo y como presidente su postura ha sido que se terminará la presa El Zapotillo, pero nunca ha dicho a qué altura. La última vez fue en el informe-mitin del Zócalo hace exactamente un mes. Sin embargo, desde el arranque del sexenio la Comisión Nacional del Agua señaló que el proyecto era terminar la presa a 105 metros y el presidente le encargó personalmente a su jefe de asesores, Lázaro Cárdenas Batel, que atendiera el tema. Les pidió también a los gobernadores de Jalisco, Enrique Alfaro, y de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez, que se pusieran de acuerdo.

Los gobernadores le tomaron la palabra, se repartieron un agua hipotética con la presa a 105 metros e incluso Alfaro se montó en una complicada maniobra para contradecirse, pues él también en campaña se había comprometido a que no se inundaría Temacapulín. Presumieron un nuevo acuerdo y desataron una campaña de desplegados de apoyo a la presa. Todo parecía caminar hacia esa dirección cuando súbitamente comenzaron a llegar señales encontradas: Lázaro Cárdenas dejó de atender el asunto; en la reunión con empresarios en la Cámara de Comercio el presidente, lejos de comprometerse a terminar la presa a 105 metros, dijo que se haría una consulta al pueblo (a buen entendedor…) y el remate fue la declaración el martes pasado del secretario de Medio Ambiente y Ecología, Víctor Toledo, de que la presa era inviable y que así se lo haría saber al presidente.

El presidente ha demostrado que es capaz de hacer este tipo de jugadas políticas para descolocar a sus adversarios

Dicho en una tan de moda metáfora beisbolera: ¿dejó el presidente que los gobernadores de Jalisco y Guanajuato se embasaran para luego aplicarles un doble play? Es probable. El presidente ha demostrado que es capaz de hacer este tipo de jugadas políticas para descolocar a sus adversarios. El caso del NAICM en Texcoco es una clara muestra de ello. La otra opción es que, en un gobierno federal con un gabinete Montessori, no se hablan entre ellos y en el cada quién tiene su agenda y sus datos, simplemente no haya acuerdo sobre lo que se debe hacer. En cualquiera de los dos casos lo único cierto es que estamos muy lejos de haber llegado a una solución en este tema y que la presa, el pueblo de Temacapulín y la política de agua para el estado y el país siguen en la indefinición total, chapoteando en el lodazal político.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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