Domingo, 12 de Julio 2020
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¿Tambores de guerra en Palacio de Gobierno y en la UdeG?

Por: Jaime Barrera

¿Tambores de guerra en Palacio de Gobierno y en la UdeG?

¿Tambores de guerra en Palacio de Gobierno y en la UdeG?

La relación pendular entre Enrique Alfaro y Raúl Padilla López parece estar a punto de reactivarse luego de los desacuerdos entre el gobierno estatal y el Grupo UdeG, que cuestiona también la opacidad del crédito de seis mil 200 millones de pesos, la casi nula inversión en infraestrutura de salud que se hará con él pese a que su motivación es la pandemia y la quita de presupuesto ya asignado a la casa de estudios pública del Estado, incluidos los hospitales civiles.

Como se sabe, el ahora gobernador y quien lidera el grupo político que ha mantenido el control de la Universidad de Guadalajara en las últimas tres décadas, han tenido una relación de encuentros y desencuentros que muchos se explican desde la situación de conflicto en la que terminó el relevo que protagonizaron el padre de Alfaro y Padilla, cuando el primero le entregó la rectoría de la UdeG al segundo en 1989. La primera señal de ese rompimiento fue que Alfaro estudió su licenciatura en el ITESO y no en la universidad que dirigió su papá.

Pero ha sido en los últimos 25 años cuando se ha escrito esta historia reversible de alianzas y rupturas. Se ha manifestado desde el acercamiento inicial del ahora gobernador cuando a su salida del PRI se acercó al PRD, controlado por el Grupo UdeG, para postularse como diputado y en 2010 como alcalde de Tlajomulco, desde donde vino su primer rompimiento al declarar a ese municipio “territorio libre del padillismo”, porque el ex rector tenía “una inagotable ambición de poder y privilegios que obstaculizaba el desarrollo de Tlajomulco y de Jalisco”. Pese a esa estruendosa separación, a los dos años vino el reencuentro para hacer un bloque legislativo con el PRD, que hiciera contrapeso al gobierno priista de Aristóteles Sandoval, en el debut parlamentario en Jalisco del partido Movimiento Ciudadano.

El desplegado publicado ayer por el consejo de rectores, en el que argumentan su desacuerdo con el crédito, es un signo claro que lejos de poder llegar a un acuerdo, el Grupo UdeG está resuelto, aun sin romper la alianza con el gobierno naranja, a ser un contrapeso en el tema del endeudamiento como ya lo fue en el tema de la presa El Zapotillo y en el alza a la tarifa del transporte.

Mientras en la Universidad no se explican cómo pese a la gran colaboración que han dado los hospitales civiles para el manejo de la emergencia sanitaria, que han hecho subir los bonos del gobernador en las últimas semanas, se les hayan quitado 60 millones de pesos, en el gobierno estatal insisten que se trata de una presión del Grupo UdeG para sacar tajada del crédito, lo que agita más los ánimos entre los universitarios que aseguran no haber hecho ninguna petición soterrada.

En la medida que estás tensiones se resuelvan o se profundicen pararán los tambores de guerra o veremos las primeras marchas de doctores en tiempos de coronavirus, exigiendo de entrada lo que se les quitó a los hospitales civiles. Sería un episodio más de desencuentro de estos personajes.

jbarrera4r@gmail.com

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