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Jueves, 18 de Octubre 2018

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Ser mujer en el Centro de Guadalajara

Por: Gabriela Aguilar

Ser mujer en el Centro de Guadalajara

Ser mujer en el Centro de Guadalajara

El Centro de nuestra ciudad es un motivo de orgullo por diversas razones: su valor patrimonial e histórico, su variada oferta gastronómica, los enormes patios del Instituto Cultural Cabañas. Nuestros valores. Nuestra gente. Si bien es justo reconocer que en el corazón tapatío confluyen una inmensidad de personas muy diferentes entre sí, entonces también son una muestra importante de quienes vivimos en esta ciudad.

Hace un año, las autoridades firmaron un memorándum de entendimiento junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres). Justo en el momento en el que comienza una nueva administración en el Gobierno de Guadalajara, se da a conocer el diagnóstico sobre acoso y otras formas de violencia sexual en el espacio público. El estudio contempló a mujeres mayores de 15 años para identificar las causas y consecuencias del acoso sexual, en el Centro de Guadalajara, para comprender más de su experiencia diaria y garantizar ciudades seguras para todos.

Seis de cada 10 mujeres entrevistadas afirmaron haber recibido miradas lascivas o piropos ofensivos mientras recorrían el Centro. Al 44% le recargaron el cuerpo con intenciones de carácter sexual y a 27.7% de las encuestadas les mostraron los genitales. La gran mayoría de quienes no informaron a las autoridades dicen no haberlo hecho por el desconocimiento de que lo que les pasó debería denunciarse.

Este estudio también dedicó un espacio exclusivo para hombres. Es impresionante descubrir que el 70% de los encuestados reconoce haber acosado sexualmente a una mujer en el espacio público. Sin embargo, muchos de ellos continúan repitiendo estas prácticas considerándolas como algo natural. La encuesta revela que no hay un tipo definido de agresor: el único común denominador es que son hombres. No importa la clase social, el nivel de estudios, el tipo de vestimenta, etcétera.

Las mujeres declaran que el 90% de quienes propinan piropos, manoseos, momentos de exhibicionismo o persecuciones son hombres desconocidos. Pareciera entonces que quienes se aprovechan de una mujer en el espacio público son, encima de todo, cobardes. Machos que han asumido que su actitud es aceptable, pero que esconden la cabeza al ser cuestionados.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares en 2016 señaló que los niveles de violencia comunitaria que sufren las mujeres de Jalisco a lo largo de sus vidas son superiores en todas las modalidades al promedio nacional. No es extraño que acusemos entonces que las respuestas institucionales y las sanciones son insuficientes (o simplemente no suceden). Y por supuesto, que aún hay una falta de sensibilidad de los responsables de generar políticas públicas efectivas.

Si el Centro de Guadalajara es una buena muestra de lo que somos como sociedad, valdría la pena trabajar para tener otro gran motivo de orgullo: que ser mujer ya no sea una condición que nos provoque caminar con miedo.

(puntociego@mail.com)

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