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Viernes, 15 de Diciembre 2017

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Salvar el pabellón de Madrid de Alberto Campo Baeza en la Fil: módico reto a la UdeG

Salvar el pabellón de Madrid de Alberto Campo Baeza en la Fil: módico reto a la UdeG

Salvar el pabellón de Madrid de Alberto Campo Baeza en la Fil: módico reto a la UdeG

Ha sido el mejor de todos los pabellones de la Fil, contándolos uno por uno. Y ha habido otros buenos. Todos han costado un dineral, y se han tirado a la basura, hasta donde se sabe. Sin embargo, ninguno ha sido tan útil y elegante, tan bonito y probablemente tan visitado. Es preciso salvarlo, reutilizarlo adecuadamente.

Como se ha dicho, su autor, Alberto Campo Baeza, es uno de los arquitectos más importantes de España, lo que equivaldría a decir que de Occidente. Basta revisar brevemente su carrera y sus hechuras en el Google. Es un autor sobrio y dueño de una poderosa poética emparentada —entre otros— con Barragán; es sencillo y eficaz. El pabellón reúne estas características.

¿Cómo se podría reutilizar? Como se escribió en esta columna desde hace meses cuando el proyecto fue presentado en la prensa: desmontándolo con cuidado, trasladándolo y rearmándolo en un lugar adecuado. ¿Dónde? En la Biblioteca Pública del Estado, bajo custodia de la UdeG en el conjunto cultural de los Belenes. ¿Por qué allí? Porque hay el espacio. Porque sería sumamente útil. Porque aumentaría la escasa asistencia a esa enorme instalación. Porque enriquecería el acervo de autores arquitectónicos notables en ese complejo cultural (José Moyao, Jose Castillo (?), Snohetta…).

Salvar y reutilizar el pabellón de Madrid de este año podría iniciar una muy valiosa costumbre: encargar cada año a los países o ciudades invitados a proponer pabellones con similares características. De autores o colectivos destacados, y sobre todo, de hechura reutilizable. De esta manera la UdeG podría ir distribuyéndolos en sus numerosos campus de la Red Universitaria, para provecho de miles de alumnos y maestros y público en general. Así, dentro de otros treinta años, treinta sitios contarían con un hito cultural y hasta turístico que mucho enriquecería el acervo físico de la UdeG y del Estado.

Esta constelación de pabellones constituiría por sí misma una muestra, en favor de Jalisco y de México, de algo de lo mejor de la arquitectura contemporánea. No tendría precedentes. Por ejemplo, soñando, que el pabellón del próximo año, dentro de la participación de Portugal se le encargara a Álvaro Siza, Souto de Moura (ambos premios Pritzker), a Aires Mateus, a Nuno da Graça…

Eso sí, se necesita que la UdeG y sus autoridades se pongan, y de inmediato, las pilas, en caso de atender esta sugerencia módica y respetuosa. Ya, para hoy, una cuadrilla podría estar destruyendo el inapreciable pabellón. En vez de eso, desmontarlo con cuidado, encontrar el lugar adecuado en la Biblioteca (cuyo director mostró su beneplácito desde la publicación de la pasada columna citada arriba), trasladarlo y rearmarlo. El autor del pabellón, Alberto Campo Baeza, ha expresado su caluroso acuerdo con la idea.

Las presentes líneas son un moderado reto a la UdeG. Ante las anteriores y dolorosas pérdidas patrimoniales se puede responder con el inicio de nuevos patrimonios. ¿Será capaz la universidad de todos de levantar con elegancia y eficacia el guante y proceder a hacer algo que nos beneficiaría a todos los jaliscienses? Ya se verá.

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