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Martes, 23 de Julio 2019
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Política ambiental y votos

Por: Diego Petersen

Política ambiental y votos

Política ambiental y votos

Después de la fallida construcción de la Línea 3 del Tren Ligero (atribuible más al Gobierno federal) el gran fracaso del Gobierno de Aristóteles Sandoval fue sin duda la agenda ambiental. No solo pusieron en ello una buena parte de la apuesta y los recursos, sino que tras el descalabro electoral de medio término, el Gobierno intentó sustentar el nuevo discurso en dos piernas: innovación y medio ambiente. Sin embargo, mientras que en el primero se dieron pasos importantes, en el segundo todo fue empeorar. La crisis de estos días es resultado de años de abandono, no de 300 o 500 fogatas.

A mediano plazo (10 años) la solución al problema ambiental es sin duda un gran cambio en el sistema de movilidad: más transporte público y más movilidad no motorizada. A largo plazo (25 años) no tengo duda, la tecnología resolverá el problema, nos moveremos en autos eléctricos, conducidos autónomamente a través de algo parecido a las plataformas de transporte. El problema es que la contaminación es hoy un grave problema de salud y tenemos que tomar medidas específicas, de esas que no le gustan a nadie y que hacen impopular a cualquier Gobierno: verificación vehicular, restricciones de circulación e impuesto ambiental al uso del automóvil.

La política ambiental no se hace para ganar adeptos ni votos sino para ganar vida, pero sobre todo para generar equidad social

La verificación sería innecesaria si todos fuéramos responsables con las emisiones de nuestros autos, pero como no lo somos es indispensable establecer un mecanismo de verificación. Hay dos opciones: a través de talleres autorizados o de centros de control. En Jalisco ya los dos sistemas fracasaron por corrupción e ineficiencia. En términos de reducción de emisiones lo mejor son los verificentros, pero si no se hace bien el problema social terminará matando la buena voluntad, como sucedió ya en los ochenta.

Restringir la circulación, el famoso “hoy no circula” que se aplica en la Ciudad de México no tiene muy buena fama, pues terminó incrementando el número de automóviles. Pero hay otro tipo de opciones, como restringir tráfico pesado en horas pico, restringir horarios de reparto de mercancías en ciertas zonas, etcétera.

Lo más polémico, pero desde mi punto de vista necesario, es el impuesto al uso de vehículo antes llamado tenencia. Los usuarios de automóviles tenemos que hacernos cargo del daño que provocamos. Fue un error quitar la tenencia o al menos no suplirla por algo más justo y moderno; sería un error, como sucedió en la administración pasada, no hacerlo en aras de mantener la popularidad.

La política ambiental no se hace para ganar adeptos ni votos sino para ganar vida, pero sobre todo para generar equidad social, pues hoy por hoy quienes más tienen son los que más contaminan y los que menos quienes más la sufren.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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