Miércoles, 08 de Julio 2020
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Pobreza indígena y calidad del agua

Por: Daniel Murillo Licea

Las formas del agua. CORTESÍA / D. Murillo

Las formas del agua. CORTESÍA / D. Murillo

En la actualidad el 6.5% de la población mexicana habla una lengua indígena, aunque se auto-reconoce como indígena un porcentaje mucho mayor: el 21.5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi, 2015). Ya veremos los resultados obtenidos en el próximo censo nacional. Las 78 etnias mexicanas habitan en 25 regiones del Sur, Centro y Norte del país y el 23% del agua del país se capta en cabeceras de cuenca ubicadas en territorios indígenas, según investigaciones de Eckart Boege (2008, en su recomendable libro El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México).

En los municipios predominantemente indígenas la población vive en condiciones de pobreza en un rango de 80 a 89% y de pobreza extrema en un rango entre 41 y 50% (con mediciones del Consejo Nacional de Evaluación, lo cual da una idea sobre las condiciones de pobreza, pero sabemos que el método seguido de medición de pobreza por esta entidad enmascara y maquilla la realidad). Según el Coneval, las mayores concentraciones de pobreza indígena se encuentran en: Oaxaca (32.2%), Yucatán (28.9%), Chiapas (27.9%), Quintana Roo (16.6%) y Guerrero (15.3%). Las coberturas de servicios de agua potable en viviendas en los municipios indígenas es de apenas 40.2% y de servicios de drenaje de 25.5 por ciento.

Los indígenas obtienen el agua para uso doméstico no sólo de estos sistemas convencionales, sino de manantiales, ríos, pozos, ojos de agua y arroyos. Por ello, la contaminación de los cuerpos de agua les afecta directamente. En los estados en donde la pobreza es más acentuada hay problemas de calidad del agua, identificados por la Comisión Nacional del Agua como zonas y cuencas de alta contaminación.

En Oaxaca, la contaminación de los ríos Atoyac, Verde, Colotepec, Papaloapan, de la Arena, Mixteco, Coicoyan, Santa Catarina y el Quetzala (compartido con Guerrero) afecta a indígenas zapotecos, mixtecos, mazatecos, chatinos y amuzgos. La contaminación es causada por las aguas residuales de ciudades, de empresas embotelladoras y madereras, por pesticidas y fertilizantes químicos.

En la península de Yucatán, donde habita la etnia maya, las fuentes subterráneas de agua (pozos y cenotes) están fuertemente contaminadas con aguas negras, al igual que algunos cuerpos de agua, como las lagunas Chama-Ha, Las Maravillas y Yalahau. Estas fuentes son utilizadas para abasto doméstico, turismo, recreación y pesca.

En Chiapas, la contaminación de los ríos Grijalva, Usumacinta, Amarillo, Arroyo Grande, Sabinal, Tacotalpa y Chaschin (los dos últimos compartidos con Tabasco) afecta a poblaciones tsotsiles, tseltales, mames y choles. Una afectación directa es el tracoma, una enfermedad endémica de cinco municipios tsotsiles y tseltales, causada por una bacteria (chlamydia trachomatis) y que provoca ceguera. Las causas de desarrollo de esta enfermedad son la falta de hábitos de higiene y la escasez de agua limpia.

En Guerrero las cuencas de los Río Balsas, Nexpa y Quetzala están completamente contaminadas. Esto afecta a poblaciones mixtecas, nahuas y tlapanecas que viven alrededor de sus cauces. En algunos casos, el agua está contaminada por plomo y arsénico.

Otros casos en México, en donde la fuerte contaminación del agua afecta a las actividades pesqueras y reproductivas de especies ictícolas: sucede con los cucapá, en Baja California Norte o con los yaqui, en Sonora; la irrigación de hortalizas y otros cultivos con aguas negras, como en el Valle del Mezquital, afectan a población otomí o en la cuenca de San Lucas, Chiapas, a población tsotsil; o la contaminación del río Lerma, en la cuenca del Valle de México, que afecta a la salud de la población mazahua. Hay varios ejemplos más. Por ejemplo, la contaminación del Río Santiago (alimentado por aguas de desecho de la ciudad de Guadalajara, de los municipios de El Salto y de Juanacatlán) afecta a coras y huicholes.

Para resumir, los pueblos indígenas viven una situación contradictoria: mientras en conjunto captan el 23% del agua del país, tienen bajas coberturas de agua para uso doméstico y poca cobertura en servicios de drenaje. Además, y por si fuera poco, la contaminación del agua afecta al menos a 33 de las 78 etnias que habitan en México.

*Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Correo electrónico: danielmurillo1@gmail.com

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