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Lunes, 16 de Julio 2018

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Partidos sin ideología

Por: Guillermo Dellamary

Partidos sin ideología

Partidos sin ideología

Ha llegado el momento en que los partidos políticos pierden su identidad ideológica en aras de buscar sumar votos.

Si ya hace unas décadas veíamos venir la nueva etapa de la política, basada en las personas y no en el partido, ahora estamos frente a darle mayor importancia a ganar un electorado, sin que exista una postura clara y bien definidas de un ideario político.

Estamos en el nuevo territorio de que es más importante generar simpatías, que las propuestas  para resolver los problemas

Estamos en el nuevo territorio de que es más importante generar simpatías, caer bien o agradar al público que convencer a que las propuestas son las más adecuadas para resolver los problemas de la comunidad.

Estamos en el tema de unir fuerzas para ganar, a base de mezclar posturas y diversas “ideologías” con tal de sumar más adeptos.

Una ideología es un conjunto de ideas, que tienen una congruencia en el ejercicio del poder. Son ideas que poseen claros conceptos y además se someten al rigor de la lógica. Es decir, no están en el territorio de la fantasía, las ilusiones o la imaginación. Son propuestas que se sustentan en criterios filosóficos políticos que tienen un sustento histórico, o en su momento con innovaciones, pero que postulan una manera específica de hacer política.

El poder se ejerce con un plan de trabajo, con una visión de la realidad social, con un diagnóstico de los principales problemas de un territorio específico y en su relación con otras naciones. Al fin y al cabo hay una manera definida de percibir la realidad.

Pero cuando se deja a un lado ese claro propósito del poder, y lo que importa es conjugar fuerzas políticas diferentes a la propia, se convierte en un proyecto de coalición, con esa precisa idea de unir los opuestos o los marcadamente diferentes y no los iguales.

Digamos que se transforma el partido en una convocatoria a unirse y a no poner como prioridad la ideología, sino la intención de unir y sumar preferencias electorales.

Y claro que se vale que esto suceda y se convierta en una nueva plataforma para llegar a conquistar el poder. Ya los involucrados sabrán cómo ponerse de acuerdo en sus diferencias.

Aunque un partido ecologista se junte con otro que no lo es, y tal vez ni si quiera le importe el medio ambiente, no significa que esa alianza sea incongruente. Simplemente que el escenario político ya no le da énfasis a las camisetas ideológicas, sino a unir fuerzas para ganar más votos.

Esta nueva perspectiva, nos hace reflexionar ¿Entonces qué caso tiene que existan los partidos?

Finalmente lo que realmente buscan es llegar al banquete del poder, es un medio para conseguir un fin específico que sólo consiste en obtener los cargos de Gobierno, y recibir todos los benéficos que este hecho significa.

La cercana muerte de las ideologías, también presagia la muerte de los partidos.

¿Qué vendrá después?

Seguramente algo así como agrupaciones en busca del poder, como cuando un grupo de niños hace su equipo de futbol para jugar contra los otros. Eligen con los que se tiene simpatía o identidad. O porque juegan mejor y son talentosos, no por lo que crean, piensen o propongan.

Quizá volvamos al precepto básico de grupos de poder o simples alianzas para ganarlo, en vez de demostraciones de una ideología política, que parecen estar en extinción.

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