Miércoles, 27 de Enero 2021

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Pandemia sin vacuna

Por: Gabriela Aguilar

Pandemia sin vacuna

Pandemia sin vacuna

Doscientos 030 homicidios de mujeres y contando. Así de fácil se lee una estadística que afecta a 230 familias en el Estado que este año han perdido de manera violenta a una de sus integrantes; de ellos, ni siquiera la mitad se ha tipificado como feminicidio, pero la violencia contra las mujeres va en aumento.

En un año como pocos, en los que la lupa sobre la exigencia de justicia tiene una dimensión imposible de ignorar, en el que las manifestaciones, las tomas de inmuebles y la presión social han escalado al punto de superar el control de las autoridades, se sigue desestimando el alza en la violencia de género, aun cuando ha quedado claro que la pandemia del COVID-19 ha puesto sobre la mesa y ante el ojo público una pandemia mucho más longeva y con más víctimas: la violencia de género.

No hay tratamiento conocido contra esta otra pandemia ¿Habrá algún botón de emergencia que la frene? ¿Cómo sería la vacuna que la prevenga? A  casi una semana de que nuevamente las mujeres salieran a las calles en las capitales del país, como parte de las manifestaciones del pasado 25 de noviembre, en el que se conmemoraron dos décadas desde que las Naciones Unidas institucionalizaran el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las respuestas se quedaron en el aire: a las mujeres desaparecidas, a las carpetas archivadas, a la ubicación de la Antimonumenta, un símbolo de reproche a todas las desapariciones de mujeres, que se presentó frente a Palacio de Gobierno y tiene pendiente su montaje definitivo.

La efeméride trajo consigo cualquier cantidad de reacciones. Municipios como Tlajomulco promueven pulsos de vida: dispositivos para que las mujeres violentadas estén en contacto directo con las autoridades en caso de emergencia; el avance en la creación de un registro de agresores sexuales en el Estado; consejos municipales y programas con nombres cada vez más largos, pero con acciones cada vez más cortas, porque no hay acción sin apoyo presupuestal y esta etiqueta, el apoyo a las mujeres, quedó lacerada con los recortes de este año y habrá que definir qué rubros se refuerzan para 2021 o cuáles desaparecen, como desaparecieron un centenar de fideicomisos este mismo año.

Mientras las iniciativas y programas salen del papel para tomar acción, sólo resta confiar en que la estadística vaya a la baja, pues según Amnistía Internacional, en México cada dos horas y media es asesinada una mujer.

Sin números alentadores hacia el cierre de este año en materia de violencia de género, la sociedad mexicana ha demostrado que puede crecer y cohesionarse en pro de un objetivo, para poner en la agenda pública los espacios en blanco en la procuración de justicia con nuevas herramientas, como la Ley Olimpia, la Alerta Alba y la exigencia en la reactivación de la Alerta de Violencia de Género, ya sea vistiendo de violeta las calles o los edificios públicos como protesta. Como sociedad hay que prohibirnos permanecer inmóviles ante los acontecimientos.

puntociego@mail.com
 

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