Jueves, 27 de Febrero 2020
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Otro año hacia abajo

Por: Sergio Oliveira

Otro año hacia abajo

Otro año hacia abajo

El cierre de 2019 no presentó sorpresas para nadie. Con un millón 317 mil unidades vendidas, se registró una baja de 7.7% comparada a 2018 y marcó el tercer descenso anual consecutivo, algo que naturalmente preocupa al sector y debería preocupar también a la sociedad de una manera general, puesto que mucha de la actividad industrial y comercial en México depende de la industria automotriz, que representa alrededor de 17% del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero y cerca de 3% del PIB mexicano total. Más de un millón de mexicanos encuentran empleo directo en el sector y por cada trabajo directo hay entre tres y cuatro indirectos. Ciudades enteras dependen fuertemente de las instalaciones de esta industria en el país como Aguascalientes, Silao, San Luis Potosí, Puebla, Toluca, Hermosillo, Saltillo, Ramos Arizpe, etcétera. El automóvil, hoy visto como villano por muchos, pone el pan en la mesa de millones de mexicanos y 2019 fue un año donde la preocupación del sector llegó a un nivel más importante debido a la baja de la producción y exportación, ésta la principal actividad.

La exportación cayó básicamente por la demanda de Estados Unidos, cuyo mercado experimentó una baja importante, consumiendo cerca de 600 mil vehículos menos que en 2018. Como cerca de 80% de lo que fabricamos se manda al vecino del Norte, cuando les da gripa a México nos da pulmonía, lo que recuerda la importancia de un tratado comercial entre ambos países y la necesidad de ampliar la base de exportación de vehículos mexicanos.

Poca esperanza

Para 2020 no hay muchas esperanzas de que las cosas mejoren. La mayoría de los altos ejecutivos de las empresas hablan de una caída entre 4% y 5%. AMDA, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, es un poco más optimista y espera una reducción de ventas de alrededor de 2%. Pero hay quienes piensen hasta mejor y consideren que el mercado podría quedar en el mismo nivel de 2019, incluso crecer un poco. El argumento es que el dólar se ha mantenido estable y hay buena oferta de crédito, dos ingredientes que no son precisamente parte de la receta de crisis como algunos lo pintan. Desafortunadamente son muy pocos los que ven el futuro inmediato de esta manera.

Como la realidad es que ya se llevan más de tres años de caídas, el sector vuelve a pedir a las autoridades lo que tiene tiempo solicitando y nadie se ha animado a hacer. Lo primero es reducir el ISAN (Impuesto Sobre Automóviles Nuevos) que puede elevar más de 10% el precio de venta de un auto, dependiendo del modelo. También piden frenar el ingreso de autos usados desde Estados Unidos, que creció 10.4% el año pasado y por último pero no menos importante, ampliar la base deducible de impuestos por la compra de un auto nuevo que es de 170 mil pesos desde hace más de 10 años, cuando el precio del automóvil creció de forma muy importante principalmente de 2016 a la fecha. No cuidar este tema puede tener consecuencias más graves que lleguen a otros sectores de la economía, generando desempleo y bajando las inversiones, reclaman los protagonistas de la industria de producción y distribución de automóviles.

Lo cierto es que este es un sector demasiado importante para ser descuidado, que implica el bienestar de muchos mexicanos. Ojalá se ponga sobre él una mirada muy atenta, para el bien del país.
 

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