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Viernes, 22 de Junio 2018

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Oberturas espectaculares

Por: Jaime García Elías

La cancelación del programa con arias de ópera y canciones napolitanas con el tenor kosovar Rame Lahaj, por causas de fuerza mayor, obligó a la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) a montar uno de emergencia para la tercera velada de la Tercera Temporada 2017, la noche del jueves en el Teatro Degollado. El “Festival de la Voz”, como se denominó al ciclo, tuvo un paréntesis que se cubrió con algunas oberturas, no por conocidas menos dignas del calificativo que se les asignó en el programa de mano: “espectaculares”.

Los comentarios de José María Álvarez, previos a cada una de ellas, dieron al concierto un carácter didáctico. La participación del estadounidense Dorian Wilson como director huésped aportó el aire fresco que siempre se agradece, especialmente si se trata de un conductor eficiente, sobrio, puntual, con tablas en el oficio, como fue el caso.

La selección de obras se realizó con indudable buen gusto. Al lado de “caballos de batalla” (las oberturas de Don Giovanni, de Mozart; El Barbero de Sevilla o Guillermo Tell, de Rossini, y Orfeo en los Infiernos, de Offenbach), se pusieron otras que muy poco se ponen en el Degollado (las de Norma, de Bellini; Zampa, de Herold, o La Novia Vendida, de Smetana), y se tuvo el acierto de incluir, como plato fuerte, la de Tannhäuser, de Wagner, que siempre se escucha con agrado, especialmente cuando la interpretación responde a las elevadas exigencias de la partitura, como también fue el caso.

Si en la obertura de El Barbero hubo algunos ocasionales excesos en los trombones, en la de Zampa merecieron mención honorífica el clarinete, las flautas y los trombones, precisamente. El clarinete nuevamente, por el solo a su cargo y por el dúo con la flauta, volvió a descollar en Orfeo. Otro tanto sucedió con todas las secciones de las cuerdas –violines, violas, cellos, contrabajos– y con el magistral manejo de la batuta de Wilson en La Novia Vendida.

El fin de fiesta, con Tannhäuser, quedó a deber en los pianos –la melodía de los peregrinos que se alejan–; en compensación, alcanzó nota sobresaliente en los fortes –que no estridentes– a cargo de los metales, y la solvencia de las cuerdas en el intenso ostinato que sirve de contrapunto al tema dominante.

El programa se repite hoy, en la misma sala, a partir de las 18:00 horas.

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