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Martes, 22 de Mayo 2018

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Nuevas formas de engañar

Por: Sergio Aguirre

Nuevas formas de engañar

Nuevas formas de engañar

La opinión pública es de suprema importancia en un orden democrático. La democracia es un gobierno de opinión, materializada en el voto. Por ello es deseable una opinión pública lo más genuina posible. De ahí lo relevante de las advertencias sobre la interferencia del gobierno ruso en las elecciones mexicanas a favor de López Obrador, tal como dicho gobierno lo ha hecho en los Estados Unidos, Holanda, Ucrania, etcétera (https://goo.gl/ZNKLc6). Pero muchos no se la creen. Como si la geopolítica no influyera en estas tierras. No por nada AMLO afirma: la mejor política exterior es la interior. Poco le falta para proponer desaparecer la Secretaría de Relaciones Exteriores.

¿Que busca Rusia? Muy sencillo. Debilitar la Unión Europea, a los EU y sus aliados, para así acrecentar su influencia global (https://goo.gl/ZCGkkz). ¿Y México? Pues casi nada. Somos vecinos de la potencia más importante a atacar. ¿Como? Con campañas de desinformación, subversión y propaganda para acentuar divisiones y debilitar las democracias. Y el eventual triunfo de López Obrador sería negativo —además de para nosotros—, para nuestros vecinos del Norte. Con tal visión sobre las relaciones internacionales, es predecible la falta de cooperación con los gringos en todos los rubros. Situación a la que no hemos llegado ni siquiera con Trump.

La desinformación y la propaganda indirecta o simulada siempre han existido. El problema son las redes sociales. Ahora ya no basta traer un detector de falacias, de estadísticas tramposas y de mentiras en “vivo”, sino además no dejarnos engañar por dichas redes. Y es muy complicado. En un largo texto titulado “Cómo arreglar Facebook antes de que nos arregle a nosotros” escrito por uno de los inversionistas iniciales de dicha empresa, Roger McNamee, en la revista Washington Monthly, nos da algunas pistas (https://goo.gl/QBMvej). Narra cómo vio desde las primarias de los Estados Unidos aparecer de forma no orgánica (como publicidad no adquirida), memes ultravirales y misóginos anti Clinton sin entender lo ocurrido. También se refiere al Reino Unido, con el Brexit donde se vio de forma clara “el nuevo poder de las plataformas sociales para amplificar los mensajes negativos”. Afirma también: los anunciantes son los clientes, los usuarios el producto. Y Facebook y Google para poder vender mejor, utilizan algoritmos para acercar dicha publicidad a las preferencias de cada usuario, prefiriendo además el miedo y la ira, ya que atraen mucho más que la alegría o la razón. El sensacionalismo sobre la sustancia. Darle al usuario “lo que quiere” y mucho más atractivo. 

Los rusos identifican al usuario susceptible mediante las herramientas publicitarias de Facebook e identifican perfiles similares. Usan los anuncios para provocar unirse a grupos en temas controversiales. Una vez en los grupos, crean cuentas falsas para radicalizar opiniones con mensajes negativos. Algo parecido pasa en Twitter, donde van más allá de crear cuentas falsas diciendo lo mismo. Además, crean sitios en forma con noticias falsas. Para luego colocarlas en los grupos de Facebook o en las cuentas falsas de Twitter. Y así la mentira brinca por todos lados. En otras palabras: utilizan la misma mecánica o algoritmos de las plataformas para distorsionar a la opinión pública. Por eso, ahora más que nunca los mensajes negativos son más peligrosos por efectivos y sus refinados medios. Por eso ganó Trump, con la ayudadita rusa.

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