Jueves, 22 de Octubre 2020

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Ni modo que no

Por: Laura Castro Golarte

Ni modo que no

Ni modo que no

Todavía ni precandidatos hay y las encuestas de preferencias electorales aparecen un día sí y otro también. Estamos en el tiempo de los cálculos, las traiciones, los golpes bajos, las deslealtades, el ascenso o descenso de un grupo o de otro; es plena temporada de chapulines también y seguramente se arman expedientes y estrategias en los sótanos del poder.

La próxima semana, el 7 de septiembre para ser precisos, arrancará en nuestro país el proceso electoral 2020-2021 rumbo a las elecciones intermedias del año entrante, en las que se renovará la Cámara de Diputados (500 curules), 15 gubernaturas, congresos locales, todos, menos los de Coahuila y Quintana Roo, aunque sí tendrán elecciones municipales; y de ayuntamientos, precisamente, comicios en todo el país menos en Ciudad de México, Durango e Hidalgo. Todo el territorio nacional en un proceso complejo, intenso y costosísimo: la propuesta presupuestal es casi de 25 mil millones de pesos.

El asunto es que, en México, estamos inmersos en un contexto político particular, complejo, tenso, tirante, hasta vulnerable podría decir, como para combinar hechos que sólo contribuyen al enrarecimiento y a la pesadez del ambiente.

Este segundo semestre de 2020, cuando la mayoría de los mexicanos estamos todavía en confinamiento por la pandemia de COVID-19 que afecta al mundo, se genera información que no es precisamente alentadora con respecto a la economía nacional aun cuando ni las remesas ni la recaudación han caído, al contrario; también las reservas federales han ido creciendo pese al entorno crítico. Ayer escuché que México terminará el año con un superávit en la balanza comercial récord. Al cierre del primer semestre se situó en cinco mil 547 millones de dólares y se espera un incremento importante de aquí al cierre del año; aunque, en contraste, la importación de bienes de capital para la producción industrial ha disminuido y ese, dicen los que saben, no es un buen dato; como tampoco las proyecciones del PIB y los números de empleo y desempleo.

Además de este telón de fondo, está el regreso a clases con todos los cambios que conocemos, las dificultades para los padres de familia, sobre todo para cuidar a los más pequeños; la incertidumbre de si servirá o no, de cómo lo tomará el estudiantado, si van a aprovechar. Y luego está el trabajo de los papás y las mamás si es que tienen empleo, los retos económicos; la dinámica cotidiana. 

En el día a día, persiste la incertidumbre con respecto a una pandemia que sigue, que va para largo como nos han dicho, pero que es necesario atajar lo más posible antes de que inicie la temporada de influenza en octubre próximo. Cuando eso suceda tenemos que estar fuertes y enteros para afrontar lo que sigue.

Pues en medio de todo esto más lo que se acumule, como la aprobación del presupuesto del Gobierno federal para el año entrante, las finanzas estatales, la información nueva que salga de los procesos judiciales encaminados, los escándalos por los videos, las tendencias y los trending topics de la República de Twitter, los corajes y entripados de todos los días; lo que nos preocupa y nos indigna; los temores naturales y los retos para superar esto, estamos por entrar al proceso electoral con toda la parafernalia que conocemos.

Igual que con la pandemia, toca hacer de tripas corazón y mantenernos a salvo lo más posible de las fake news y de la violencia política que se da en ese marco que, parece, es cada vez peor elección tras elección.

Ya hay una batería de encuestas pre-prelectorales, seguro habrá más de aquí en adelante; faltan muchas definiciones en los mismos partidos, pero también, por ejemplo, con respecto a las agrupaciones que quieren el registro. De hecho, en esta semana el INE acordó posponer esa decisión y la pasaron del 31 de agosto al 4 de septiembre, a ver qué sale por ahí considerando la información que involucra al expresidente Felipe Calderón y su agrupación política.

Es decir, se agrega un componente extra, con muchas aristas, diverso e intenso a nuestras vidas de por sí complicadas, ya sabemos cómo son los procesos electorales en México; lo mejor será armarse de paciencia, informarnos siempre bien, buscar datos de calidad, no perder de vista lo que es importante en función de nuestro papel como futuros electores -en la medida de lo posible- vacunarnos contra la manipulación y lidiar con todo a la vez. Saldremos, ni modo que no.

(lauracastro05@gmail.com)

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