Jueves, 16 de Julio 2020
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Mundos librescos

Por: Carlos Enrigue

Mundos librescos

Mundos librescos

Esta semana correspondió al festejo del libro y como tal correspondió desde luego al licenciado organizar el homenaje y ordenó, cual debe de ser, la lectura en turno; por desgracia no conozco tanto al gran tlatoani de los libros para saber si él es un gran lector, si es coleccionista de libros;  si  le gusta simplemente la vida social con intelectuales y artistas, siendo, como sabemos un hombre poderoso y criticado como tal , pero quiérase o no, él es el sumo pontífice da la cultura en la ciudad y definió que la lectura que se haría sería una del recién fallecido Fernando del Paso lo que sucedió en las Ramblas de nuestra benemérita y de él universidad.

Hay muchos mitos respecto de los libros y del  supuesto interés de gobiernos y empresarios ( dos caras de la misma moneda) por que la gente lea, cuando de hecho ellos en su gran mayoría no les interesa en lo más mínimo la lectura y si les interesa el libro es como objeto decorativo. Resulta ya una historia súper conocida la del examen profesional en la FIL del ex presidente Enrique Peña Nieto quien se hizo bolas para mencionar tres libros que marcaron su vida, suena chistoso y se vale reírse pero cuando menos yo no podría decir que un libro haya marcado mi vida, los dedos a lo mejor, si es que las bolsas estaban muy pesadas y marcaban los dedos. Por otra parte la señora esposa del señor presidente, a quien no conozco ni he leído pero por lo que anuncian parece ser una versión femenina de Alfonso Reyes y otras artes.

Nadie tiene en cuenta que para leer se necesita tiempo y es un acto - cuando se realiza - absolutamente solitario, por lo que si un infante se decide por ser lector, tenderá a ser un niño solitario y a nadie le gustan los niños solitarios, así que de elegir, tiene usted que saberlo y ahora hay muchas facilidades para comprar libros, pero no se leen solos, aunque hay organizaciones que dicen enseñar a leer rapidísimo, no se, ni quiero saber como es eso, pero a alguien le puede gustar, por mi parte cuando leo y cuando como, que, para mi, se parecen mucho, trato de hacerlo lo más gozosamente posible ya que para leer y comer trato de evitar las prisas, total, ¿qué prisa hay? Tengo lo que me queda de vida para leer, si no acabo, pues ni modo.

Un día platicando con José Luis Martínez y con Alí Chumacero  me contaron que siendo estudiantes apareció en manos de mi padre, que eran amigos, uno de los primeros ejemplares del Romancero Gitano de García Lorca que llegaron a México, se lo pidieron prestado y muy egoístamente se los prestó por una sola noche, pues el par citado dedicaron toda la noche a copiar a máquina el libro (obvio no había copiadoras) mucho he pensado cuanto aprendieron a querer ese libro .

@enrigue_zuloaga

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