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Martes, 21 de Agosto 2018

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Mahler: palabras mayores

Por: Jaime García Elías

Mahler: palabras mayores

Mahler: palabras mayores

Por tratarse de una de las más poderosas y apasionadas partituras musicales que se hayan concebido, la Quinta Sinfonía (en Do sostenido menor) de Mahler exige para su ejecución una orquesta competente y una batuta magistral. La obra, en solitario, fue incluida en el cuarto programa de la Primera Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), la noche del jueves en el Teatro Degollado.

La sala casi llena fue sintomática del acierto en la elección del programa. El desempeño de la OFJ y de su titular, Marco Parisotto, estuvieron a la altura de las vastas exigencias que la partitura para todas las secciones y para cada uno de los atriles. Sobresalieron, en lo particular, la trompeta que tiene a su cargo la fanfarria inicial; el corno al que corresponde un notorio peso específico en el tercer movimiento (scherzo), y el arpa –colocada por Parisotto adelante y no detrás de los violines, como ordinariamente ocurre, para acentuar su sonoridad– que alterna con las cuerdas en el celebérrimo adagietto (cuarto movimiento), seguramente la parte más conocida, emotiva –se ha dicho de ella que “es la declaración de amor más hermosa que se haya escrito sobre papel pautado”– y aclamada de la obra.

La Quinta Sinfonía  (en Do sostenido menor) de Mahler exige para su ejecución una orquesta competente y una batuta magistral

Desde la densa marcha fúnebre del primer movimiento hasta la exultante coral culminante del quinto (allegro), pasando por pasajes como los del segundo, en que cellos y violas ponen el preámbulo aterciopelado a la entrada de los metales, o los del mismo segundo en que las cuerdas se someten a un tour de force para rivalizar con los metales en uno de los pasajes más brillantes, o las libertades que Mahler se toma en el tercero para incorporar algunas extravagancias rítmicas y aun ocasionales disonancias armónicas, el desempeño de la OFJ resultó espectacular en el mejor de los sentidos.

En cuanto a Parisotto, su desempeño en el pódium fue espectáculo aparte. La suya fue una lectura entendida, profunda y respetuosa de la obra. Su trabajo, con un manejo magistral de la mano izquierda para matizar la intensidad sonora requerida en cada momento, proyectó al ensamble dominio de la partitura, y, en beneficio del público –que subrayó la velada con una cerrada ovación–, comprensión de la misma.

El programa se repite este domingo, en la misma sala, a partir de las 12:30 horas.

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