Lunes, 20 de Enero 2020
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Las marcas que no reflejan las encuestas

Por: Gabriela Aguilar

Las marcas que no reflejan las encuestas

Las marcas que no reflejan las encuestas

A Mafalda y Kena

Indefensión, sin ayuda o protección. Existen ciertos tipos de inyecciones que cuando se aplican provocan frío, del que cala hasta en los huesos, recorre en milésimas de segundos todo el cuerpo. Por la mente, la negación de que está ocurriendo algo grave. Son parte de las expresiones físicas y mentales de tener una pistola en la cabeza, escuchar en voz de extraños que nos está cargando la chin… y que quizá podamos morir.

No hay control, lo tienen ellos, sobre el entorno, nuestras pertenencias, y lo más importante: la vida. Salen como jaurías a cometer robos, violaciones, desestabilizar la tranquilidad de una ciudad, como ocurrió el jueves 17 de octubre en calles de Culiacán, Sinaloa; como ocurre aquí cerca, con la gran cantidad de atracos a mano armada.

Las marcas que quedan son tortuosas, la vida cambia, regresas a las calles con la pelea mental entre la preocupación de cuándo vuelve a ocurrir algo similar y la obsesión de “no pienses en eso porque lo atraes”.

Si sobrevives a un capítulo violento, además tienes que agradecerle a una divinidad suprema que te quitaron solo cuestiones materiales, ¿y la tranquilidad? ¿Quién se encarga de preservarla? ¿Cuándo regresa? Aprendes a vivir así, adaptándote a intentar controlar el miedo.

La semana pasada, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador mencionó que la última encuesta del Inegi mostró que la ciudadanía tiene confianza en la nueva estrategia de seguridad y lamentó que los resultados de ese estudio “hayan pasado de noche”.

En los últimos días, por lo menos dos personas cercanas padecieron actos violentos en medio de robos a mano armada, una de ellas con fracturas en el rostro. Ambas fueron marcadas ya por ese letargo que deja la inserción a la vida diaria después de un impacto así.

En abril de 2013, en este mismo espacio compartía un hecho violento similar: “Al acudir a la extinta Procuraduría de Justicia de Jalisco un agente investigador se acercó y me dijo; ‘usted no se preocupe, siga haciendo su vida, lo suyo no es nada, fue un secuestro exprés, aquí en el día a día hay cosas peores y esto, es un desorden’”.

Han transcurrido seis años desde entonces y la inseguridad continuó, el desorden se hizo más grande y lo único que ha pasado son cambios de administraciones con promesas estériles de un futuro prometedor.

En este contexto, sobrevivir a un acto violento no te libra de los sentimientos de impotencia, de indefensión. No te abandona la creencia de que nadie nos cuida ni puede detener esto, “que es difícil” -dicen- porque es una lucha que empezó hace años. Y cómo explicas eso cuando la ley por sí sola no funciona y la dimensión que ha alcanzado la inseguridad la vivimos todos los días en las calles. No existe encuesta y esfuerzo gubernamental que alcance para entenderlo.

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