Viernes, 09 de Diciembre 2022

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La Bartolina, geografías de nuestra barbarie

Por: Rubén Martín

La Bartolina, geografías de nuestra barbarie

La Bartolina, geografías de nuestra barbarie

Hace ocho años, cuando comenzó a difundirse que en Iguala, Guerrero, había ocurrido una desaparición masiva de 43 estudiantes normalistas, pocos sabían leer correctamente el nombre de Ayotzinapa. Era tanto una palabra como una geografía desconocida para la mayoría de los mexicanos. Hoy en todo el mundo se asocia la geografía y la palabra de Ayotzinapa con el horror de las desapariciones forzadas en México. Ayotzinapa forma parte ya de las geografías de la barbarie que ahora azota a la sociedad mexicana. 

Lamentablemente, son muchas geografías las que pueblan la barbarie mexicana. Una de ellas es La Bartolina, un paraje a 25 kilómetros de la ciudad de Matamoros, Tamaulipas y apenas 15 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. 

En ese paraje, una partida de soldados de la Secretaría de la Defensa Nacional encontró restos humanos en 2016. Posteriormente, colectivos de familiares que buscan a sus desaparecidos comenzaron su propia búsqueda y al encontrar hallazgos de restos humanos se abrió una carpeta de investigación en la Fiscalía de Justicia de Tamaulipas. Dado el tamaño de los hallazgos de restos humanos encontrados en La Bartolina, no se le identifica como una fosa clandestina sino como campo de exterminio.

En junio de 2021 la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Karla Quintana, dijo que en La Bartolina se han recolectado media tonelada de restos humanos (sí, 500 kilos), la mayoría de ellos calcinados, en los trabajos de recolección entre 2017 y hasta junio de 2021. 

De acuerdo a lo que han informado las autoridades y a lo que han investigado colegas periodistas, en La Bartolina, un área de unos tres kilómetros de extensión, “durante años se asesinó y enterró clandestinamente a un número indeterminado de personas”; era un campo de exterminio operado por el Cártel del Golfo, en “un territorio muy controlado por el grupo delincuencial desde hace décadas”, según Carlos Manuel Juárez, director editorial de Elefante Blanco, un portal de periodistas de aquella entidad (https://bit.ly/3UBICSQ). 

El campo de exterminio de La Bartolina volvió a ser noticia esta semana cuando Delia Quiroa, del Colectivo 10 de Marzo, dio a conocer que decidieron suspender sus trabajos de búsqueda e identificación de restos debido a amenazas del crimen organizado. En un video difundo en su cuenta de Twitter, Delia Quiroa denunció que el domingo 18 de septiembre a las 16:00 horas en Matamoros sujetos armados llegaron al hotel donde se hospedaba personal de la Fiscalía General de la República (FGR), que las habían acompañado a La Bartolina, e intentaron “levantar” a un agente ministerial, a quien golpearon y subieron a una de las camionetas en las que llegaron los sicarios. Al final, otro grupo armado que llegó en otro vehículo dio la orden de dejar en libertad al funcionario de la FGR, y advirtieron que no continuaran con las búsquedas en La Bartolina. “Dejaron en claro algo: ‘Ya no queremos buscadoras ni autoridades en el huizachal, ya les dimos mucho tiempo’ y es por lo anterior que se ha acordado suspender las multicitadas diligencias de procesamiento de restos en el predio de La Bartolina hasta nuevo aviso”, dijo Delia Quiroa. 

Con independencia de las búsquedas, es mucho el trabajo pendiente de identificación genética y forense que tiene por delante la FGR: media tonelada de restos humanos. Ante la magnitud de este campo de exterminio, la propia titular de la CNB declaró a los medios que era imposible que un lugar con tal magnitud de procesamiento de muertes, no fuera identificado o conocido por las autoridades locales, por lo que presumió que hubo negligencia o complicidad.

A pesar de la magnitud de crímenes y muertes que se procesaban en La Bartolina, lamentablemente hay otros campos de exterminio que destacan por las muertes producidas en esos lugares. Solo en Tamaulipas, el colectivo de búsqueda Milynali Red ha nombrado 53 sitios de exterminio. Por su parte, Karla Quintana, dijo que la Comisión Nacional de Búsqueda tiene registro de más centros de exterminio en lugares como Abasolo, El Mante, El Papalote, en Tamaulipas; así como en Moctezuma, en San Luis Potosí; en Patrocinio, Coahuila; y en Estación Claudio, en la Comarca Lagunera y en La Mano y Las Abejas, en Nuevo León. 

Estos nombres, estas geografías son la confirmación de que vivimos en una barbarie que el Estado no quiere reconocer o combatir porque es parte de las cadenas de macro criminalidad que la producen; lamentablemente desde la sociedad tampoco hemos sido capaces de detenerla. 

rubenmartinmartin@gmail.com
 

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