Por Patricio Fernández CortinaCon un cartel que emocionaría en cualquier plaza del mundo, la noche del pasado jueves 26 de abril de 2018, en la Plaza de Toros El Centenario de Tlaquepaque, la empresa Casa Toreros organizó una corrida de toros a beneficio de la asociación Tauromaquia Mexicana.El ambiente era de fiesta, y la música del mariachi estuvo acompañando a los toreros durante sus faenas. Antes de la corrida, el público disfrutó del flamenco y de bailes con sones tradicionales del Sur de Jalisco. Una noche en que la charrería y la torería se fusionaron para brindar un espectáculo inolvidable.Los toreros partieron plaza vestidos de charro. Cuatro mexicanos y dos españoles que, al llegar al burladero, dejaron los zarapes que llevaban como capotes de paseo, y con el sombrero en la mano formaron una línea emulando un pase de muleta saludando a los tendidos. Todo mundo aplaudió esa demostración de arte y elegancia.Cierto es que a algunos de los toreros les tocó la suerte de que el toro ayudara, y otros tuvieron que luchar ante la ausencia de bravura, pero debe resaltarse la generosidad con la que cada uno realizó su faena a los seis toros de las seis diversas ganaderías que fueron obsequiados para el festejo.Antonio Ferrera se enfrentó al toro “Incondicional”, de la ganadería de Montecristo, un toro difícil porque era lento y débil. Así es la suerte en las corridas de toros, y esta vez el toro no tuvo condiciones e impidió al gran torero mostrar su arte de altísimo valor. A pesar de ello, logró llevarlo a las tablas para pegarle un pase bajándole la mano hasta la arena, que valió toda la faena. La gran estocada lo hizo merecedor de una oreja y el aplauso del público.Jerónimo lidió al toro “Por la Fiesta”, de Xajay, que por desgracia fue menguado por el picador, al que derribó en dos ocasiones. La lidia fue peligrosa porque el toro tenía un problema en la vista y hacía extraños, por lo que los banderilleros, aterrados, no pudieron ponerle las banderillas y así fue toreado. Mató el torero después de tres pinchazos, ante el silencio del público.Paco Ureña hizo las primeras verónicas de la noche al toro “San Marqueño”, de San Isidro, que fue al caballo con fuerza, y le hizo dos tandas de derechazos y un natural con profundidad, que preludió otra tanda de naturales que puso al público de pie. Al matar, como el toro no se quedaba fijo en la suerte, el torero decidió matarlo recibiendo y lo hizo con gran estocada, obteniendo dos orejas.Joselito Adame toreó a “Palomo”, de Barralva, al que le fueron puestos dos pares de banderillas bien ejecutados. Después de un trincherazo y dos tandas de derechazos, el toro se vino a menos y salía suelto de los pases, lo que obligaba al toreo de lejos. Mató recibiendo con soberbia estocada, y ante la insistencia del público obtuvo las dos orejas.Juan Pablo Sánchez se midió al toro “Defensor”, de Campo Hermoso, un toro de cornamenta cómoda, que permitió la ejecución de buenos pares de banderillas. Pero el toro se quedaba en el recorrido, y no fue posible hacerle faena. La espada entró después de tres pinchazos, por lo que no hubo premios para el torero.Luis David Adame corrió con similar suerte ante el toro “Tauromaquia”, de Marrón. Pero valieron la pena las extraordinarias banderillas que puso el muchacho Carlos Martell, a quien habrá que seguirle la pista. Dos pinchazos y buena estocada, fin de la lidia.