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Ganó Xóchitl, ¿qué pasará?

Por: Israel Macías López

Ganó Xóchitl, ¿qué pasará?

Ganó Xóchitl, ¿qué pasará?

¡Ocurrió el milagro! Son las once de la noche del domingo 2 de junio y ya circulan encuestas de salida en las que se da por ganadora a la candidata Xóchitl Gálvez de la alianza PRI-PAN-PRD.

Desde las 4 de la tarde se habían reportado movimientos inusuales de políticos que entraban y salían desencajados de Palacio Nacional. Nadie entiende qué pasó, las encuestas tradicionales le daban hasta 20 puntos de ventaja a Sheinbaum.

Otra de las grandes derrotadas fueron las casas encuestadoras que nunca tomaron en cuenta que en México ocurría un fenómeno: la gente escondió su voto hasta el último minuto.

Ya fuera porque la gente estaba harta de ser encuestada, por miedo a las represalias oficiales o de plano por el clima de inseguridad; pero las personas prefieren no contestar o de plano, mentir.

La ola rosa que se había manifestado en muchas ciudades del país se terminó transformando en un tsunami de votos para Xóchitl.

La participación ciudadana había alcanzado un récord de 66 por ciento. La clase media despertó y no dejó pasar la oportunidad. Así como en 2018 la clase media había provocado que López Obrador ganara con el 53 por ciento de la votación. Ahora era esa misma clase media la que decepcionada de la 4T y harta de los desprecios del presidente, decidió votar por la oposición.

El INE ha dado a conocer los resultados de su conteo rápido: Xóchitl Gálvez gana con un 46 por ciento de la votación, Claudia Sheinbaum en segundo con un 40 por ciento. El candidato esquirol, Álvarez Máynez le terminó quitando más votos a Morena que al PRIAN. Pero como sea, logró que MC mantuviera su registro.

El gobierno federal en silencio. Nadie da declaraciones en la casa de campaña de Morena. Lentamente un modesto equipo va desmantelando el templete en el que Sheinbaum celebraría su victoria.

Todas las miradas y todos los medios se han volcado a la casa de campaña de Xóchitl. La fiesta es total. Las calles se llenan de miles de ciudadanos que salen a celebrar la victoria electoral.

Como en el año 2000, la fiesta se traslada a la glorieta del Ángel de la Independencia. El milagro ha ocurrido.

La oposición gana la Ciudad de México, Veracruz, Morelos y Puebla. Jalisco se queda para Movimiento Ciudadano. Morena retiene Tabasco y Chiapas.

El Congreso es otra historia: si bien la oposición habrá ganado muchos distritos, todavía Morena será la principal fuerza opositora. El partido Verde esa misma noche abandonará a Sheinbaum y tratará de tejer una alianza con el equipo ganador. El PT habrá perdido el registro.

Xóchitl se enfrentará a la dura realidad de tener que negociar todo con Morena. Ya que eso de la alianza opositora entre el PAN, el PRI y el PRD, se habría disuelto tan pronto ella llegue al poder. Uno de sus grandes retos será siempre negociar con todos en el Congreso.

El presidente furioso acusa que los “conservadores” habrían implementado un “fraude”. No aporta pruebas, solo lanza acusaciones. Esa misma noche, las fuerzas armadas se ponen a disposición de la presidenta electa.

La desbandada en Morena es brutal. El presidente se va quedando solo. Sus incondicionales le meten ideas, se acusan de traición entre ellos. Al final, la división los va consumiendo. Sheinbaum ha desaparecido. No la reciben en Palacio ni la quieren en Morena.

El cambio de gobierno ocurrirá en octubre. La presidente electa se dedica a formar su equipo de gobierno, a repartir puestos y pagar favores.

Una vez en el poder, se enfrentará a la realidad. La gente de Hacienda del gobierno saliente le había ya marcado la pauta: meter un recorte brutal al presupuesto público. Simplemente no se puede estar otro año más con un déficit fiscal del 6 por ciento del PIB. Por lo menos hay que dejarlo a la mitad.

En 2025 no habrá dinero. La presidenta Gálvez da la orden de parar el Tren Maya. Lo mismo la refinería.

El sexenio arrancará sin dinero, con fuertes recortes y con una gravísima crisis de seguridad. Sin olvidar la amenaza permanente de un expresidente que dolido por la derrota, buscará hacer todo lo posible por entorpecer el gobierno de Xóchitl.

Xóchitl para desactivar las amenazas del presidente y su equipo, decide abrirles investigaciones por sus escándalos de corrupción. Los empresarios acomodaticios les urge quedar bien con la presidenta electa para que las cosas sigan “business as usual”.

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