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Lunes, 14 de Octubre 2019
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Etiquetado claro; el derecho a saber

Por: Diego Petersen

Etiquetado claro; el derecho a saber

Etiquetado claro; el derecho a saber

“Fumar mata”, “Fumar causa impotencia”, “Fumar causa ceguera”, “Producto tóxico” son algunas de las advertencias que aparecen en las cajetillas de cigarros en diferentes países del mundo. Un adicto a la nicotina (yo fui uno de ellos) no deja de fumar simplemente porque le adviertan en la etiqueta los daños posibles. Más aún, llega un momento en que ni siquiera ves si te tocó cajetilla con ratita, viejito con máscara de oxígeno o con pie gangrenado; te da exactamente lo mismo, lo que quieres es fumar. La conclusión es muy sencilla: uno fuma por vicioso, no por ignorante. Te pueden mostrar de la manera más burda y aterrorizante el efecto del tabaco y aun así seguirás fumando.

Ayer se discutió y aprobó en la Cámara de Diputados la legislación conocida como Etiquetado Claro, una serie de normas que obligan a los productores de alimentos empaquetados a dar información clara, precisa, directa y en un lugar y tamaño visible sobre el contenido nutricional y los elementos conservadores o químicos que contiene lo que está dentro del paquete. Los opositores a la ley argumentan que esto podría traer una reducción en el consumo de esos productos con el consecuente impacto en la industria alimenticia, específicamente la de alimentos conocidos como chatarra. Ojalá, de eso se trata todo esto, del derecho que los consumidores tenemos de saber con claridad qué es lo que estamos comiendo, pero sobre todo de que nos ayude a comer mejor. Es muy probable que suceda algo similar a lo que vimos con el tabaco y muchos consumidores ignoren la etiqueta y sigan consumiendo la misma cantidad de comida chatarra. Perfecto, que cada quién coma lo que quiera. Más aún, que cada quien se enferme de lo que quiera a partir de lo que se lleva a la boca, pero, uno, que no sea por ignorancia y dos, que pague impuestos suficientes para, a la postre, atender la enfermedad provocada por los hábitos de comedera.

No basta con un cambio en la presentación, requerimos reeducarnos como consumidores 

Tan importante es un etiquetado claro como aprender a leerlo. No basta con un cambio en la presentación, requerimos reeducarnos como consumidores y ese es un proceso mucho más largo y complejo que hay que comenzar desde ya en las escuelas, los medios y en la medida de lo posible en las casas (aunque en no pocas ocasiones los padres somos más ignorantes que los hijos en esta materia). Si a la postre reducimos el consumo de refrescos, frituras, panes de caja, golosinas a lo mejor habremos perdido algunas industrias importantes del país, pero sin duda ganaremos en salud y eso por sí solo habrá valido la pena.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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