Miércoles, 29 de Enero 2020
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Estoicismo en tiempos modernos

Por: Cesáreo Escobedo

Estoicismo en tiempos modernos

Estoicismo en tiempos modernos

Es más difícil gobernarse a uno mismo que gobernar naciones. Cuando pensamos en alguien “estoico” consideramos por lo general a una persona que mantiene la calma bajo presión. La realidad es que no le hacemos honor al término, puesto que el estoicismo es mucho más que esto. Es una corriente filosófica fundada hace más de 2300 años (aproximadamente en el año 301 A.C.) por el griego Zenón de Citio.

Esta filosofía, como veremos, se enfoca en la mejora del ser humano a nivel personal desde una perspectiva poco aplicada en nuestros días.

Todas y cada una de las cosas que nos rodean operan a manera de una telaraña infinita de causa-efecto y esto a su vez es lo que le brinda estructura al mundo como lo conocemos. Así es como los estoicos consideran que funciona nuestra realidad. En lugar de aspirar a una sociedad utópica y perfecta, el estoico se enfoca en mejorar la sociedad como está por medio de cuatro virtudes.

En primer lugar, si en realidad queremos mejorar debemos procurar la sabiduría, misma que podemos entender como la habilidad de maniobrar situaciones complejas de una manera lógica, informada y calmada. La segunda virtud es la templanza o el ejercicio de moderación en todos los aspectos de la vida.

En tercer lugar, el estoico trabaja hacia un mejor futuro por medio de la justicia, tratando a otros con imparcialidad, aun cuando esto no sea recíproco. Finalmente, pone énfasis en el valor que se debe tener al afrontar los retos cotidianos con claridad e integridad.

Una vez que entendamos las citadas virtudes y las apliquemos a nuestras vidas, entenderemos que únicamente aquellos que se esfuercen y se dediquen por ser virtuosos y templados podrán brindarle un cambio positivo a los demás. Uno de los grandes ponentes de esta corriente fue el emperador Marco Aurelio, quien aplicó los principios del estoicismo a su vida. Su filosofía le permitió superar adversidades y ser considerado uno de los grandes emperadores en la historia de Roma.

Poco menos de dos milenios después, estando en prisión, Nelson Mandela estudió la obra literaria de Marco Aurelio “Meditaciones”, misma que le brindó una visión estoica para su país.

Estoy cierto que si en nuestro México más políticos aplicaran a sus vidas los principios del estoicismo y se condujeran por medio de éstos, estaríamos ante un país más abundante y satisfecho. La idea de una meritocracia al momento de entrar al servicio público sería positiva, pero mejor aún sería un prerrequisito de un comportamiento estoico libre de visceralidades.

Más allá de las máscaras de austeridad o los despilfarros, busquemos e impulsemos servidores públicos que genuinamente sean centrados y busquen el bien común por medio del estoicismo.

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